CONTRASTES
18 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SON todos los que están, pero no están todos los que son. El Museo de Arte Contemporáneo, de trayectoria tan discutida desde su inauguración y a punto de cambiar de dirección, ofrece una muestra de artistas gallegos en la diáspora, todos ellos vinculados a América durante los años de casi forzada ausencia, en busca de mejores ambientes para su obra o evitando las consecuencias que, para sus vidas, podría haber tenido el final de la ya casi olvidada guerra civil, que del vergel intelectual de la España inmediatamente anterior hizo un árido desierto. Desde el espléndido Arturo Souto, acaso el mayor talento plástico que ha producido el país, hasta el casi desconocido Angel Botello, nacido en Cangas y recuperado apenas por Galicia, una decena justa componen esta nómina, que comienza en Castelao y alcanza a nombres de la imagen fija o filmada, como el fotógrafo José Suárez y el cineasta Carlos Velo. En medio, Colmeiro, Díaz Pardo, Eugenio Granell, Maruja Mallo y Seone. Es decir, que faltan, entre otros notables, Mario Granell, con trayectoria vital tan dura y dramática como el que más, y el vigués José Frau, con obra de importancia muy superior a alguno de los citados. Acaso, porque no se les considera exiliados -alguno de los incluidos fue, por fortuna para él, sólo emigrante- o quizá porque no se ha hallado a mano obra suya, pese a que Frau está bien representado en el Museo de Castrelos, por generosidad del propio artista, que nunca olvidó a su ciudad natal pese a haber vivido en ella muy escaso tiempo de su infancia. Aceptemos la selección, a la que aportan piezas museos y colecciones de Galicia, como es el caso del de Lugo con Maruja Mallo, tan mal representada en nuestro entorno inmediato. E interesémonos por la exposición, que reúne nombres señeros y piezas de calidad excepcional de una nómina que tiene muy alta significación en el arte gallego de la segunda mitad del siglo XX, aunque sigamos lamentando ausencias que habrían mejorado y casi completado la intención que parece presidir la muestra, casi insólita y de veras agradecible.