Crónica | Un emblema venido a menos Las islas atlánticas, sin director desde ayer, van a cumplir tres años con este balance: una catástrofe, inversiones pírricas, lío de competencias y un patronato inoperante
11 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?esde que las islas atlánticas se convirtieron en el parque nacional número 13, todo han sido desdichas. ¿Superstición? Lo cierto es que la mala suerte persigue a Cíes y los otros archipiélagos tras la declaración en el Congreso como espacio protegido de máximo interés, hace casi tres años. Un bautizo con catástrofe ecológica, una nefasta promoción turística con la imagen del chapapote, un patronato que no se reúne, un plan rector que no se elabora, un lío de competencias pesqueras entre Gobierno y Xunta, sentencias judiciales que complican su gestión, inversiones pírricas que apenas dan para el mantenimiento... Quizás haya que depositar unos ajos en la playa de Rodas. Ayer mismo se escribió el último capítulo de lo que lleva camino de convertirse en una leyenda negra. En pleno traspaso de competencias y con la temporada de verano a las puertas, el parque se queda sin dirección. Emilio Rodríguez estaba en funciones desde su nombramiento. Deja el cargo para irse a otro organismo, sin que por el momento exista sustituto por falta de acuerdo entre el Gobierno y la Xunta. Ni Madrid ni Santiago dieron ayer explicaciones. «El parque está en una situación muy irregular», reconoce Francisco Sierra, miembro del patronato, que solamente se ha reunido dos veces en tres años (una de ellas para constituirse) bajo la presidencia del ex conselleiro Carlos del Álamo. Funciona con un presupuesto de mantenimiento (poco más de un millón de euros), sigue sin contar el plan rector de usos y gestión (documento imprescindible para saber lo que se puede o no hacer en las islas y planificar actuaciones) y, a raíz de un fallo del Tribunal Constitucional del pasado mes de noviembre que obliga a traspasar la gestión a las comunidades autónomas, no se sabe ni cuándo ni en qué condiciones lo dejará el Ministerio de Medio Ambiente. Lo último que ha hecho el departamento de Cristina Narbona es advertir que seguirá teniendo competencias para regular la pesca en el caladero de las islas, que da trabajo al 80% de la flota de bajura de las Rías Baixas. Los pescadores, que ya se quejaron del descenso de capturas debido al Prestige, no admiten restricciones. Tienen el apoyo del conselleiro de Pesca, López Veiga, enfrentado a la ministra. Desde lo del petrolero, la puesta en valor del espacio más singular de Galicia, su joya ecológica y el segundo mayor reclamo turístico tras la catedral de Santiago, brilla por su ausencia. ¿De qué ha servido la declaración? «El parque es de reciente creación y todavía está en fase de consolidación administrativa», alegan desde Medio Ambiente. Es evidente que las expectativas creadas en su momento no se han cumplido. El PP llegó a hablar de 30 millones de inversión en la campaña electoral del 2003, para crear un cámping de primera categoría, un nuevo muelle, la desestacionalización de las visitas y proyectos medioambientales. ¿Qué prometerán ahora los partidos?