Abriendo melones

La Voz

VIGO

La Mirilla

04 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Llevamos meses escuchando día sí y día también a algunos políticos advertir sobre los males que pueden acarrear las aperturas de melones. Menos mal que Sofía Vasco González pasa mucho de los telediarios. Más que nada por una cuestión de edad. De lo contrario, nunca se le hubiera ocurrido abrir en canal un melón, rellenarlo y hacerse con el primer premio (modalidad de platos dulces) del concurso infantil de cocina para niñ@s de quinto y sexto cursos de Primaria. Y, claro, de paso con los 120 euros con los que estaba dotado. Sofía estudia en el colegio Humberto Juanes, de Nigrán, centro que lleva dos años impartiendo clases de cocina como actividad extraescolar. Su objetivo es concienciar a los alumnos sobre la importancia de seguir una dieta sana y equilibrada, de paso que aprenden jugando. Pues a la vista están los resultados. Y que empiece a temblar Argiñano. En este apartado, el que está a punto de abrir su particular melón didáctico-profesional es Marcos Vázquez. Ya sé que su nombre les dice más bien poco, pero todo se andará. Sin ir más lejos, así empezó Amenábar. El caso es que Marcos, alumno de la Escuela de Imagen de Vigo, anda estos días embebido en la preparación de sus prácticas. Ya tiene historia (que ha titulado El número equivocado ) y, no menos importante, ya tiene protagonista para su cortometraje. Y no uno cualquiera, sino el dueño del Goya al mejor actor novel por su papel en Mar adentro . Sí, Tamar Novas. Mira por donde, otra coincidencia con Amenábar. No si al final... El caso es que será el primer trabajo del joven actor gallego tras su papel de sobrino de Ramón Sampedro. Ahora tendrá que meterse en la piel de un joven perderdor con problemas de juego que repercute en su relación de pareja. En fin, la vida. Eclesíastico Sabido es que las vocaciones religiosas no están en su momento de mayor esplendor, así es que cuando se manifiestan abiertamiente, la Iglesia las recibe con los brazos igual de abiertos. Hace tiempo que, al menos en la diócesis de Vigo, hay menos sacerdotes que parroquias. Menos mal que, siguiendo las enseñazas de la Biblia, en el Obispado han aprendido los entresijos de la multiplicación. Tal vez tenga algo que ver con esa multiplicación el acto que presidirá mañana José Diéguez en el seminario, donde recibirán el rito de admisión al presbiterado tres seminaristas que aún no remataron los estudios. Son Victor Bargiela, David Romero y David Dosantos. Según explica el portavoz del Obispado, el rito de admisión es un primer paso oficial para que el obispo les vaya confiriendo algunos ministerios litúrgicos. Con todo, lo más novedoso (no es que se abra el melón, pero casi) será la admisión como diácono de Fernado Ruano, un profesional de la enseñanza, casado y con hijos. Según el diccionario de la Real Academia diácono es un ministro eclesiástico, de grado segundo en dignidad, inmeciato al sacerdocio. Se lo traduzco: pueden bautizar, asistir al matrimonio, distribuir la comunión... El Concilio Vaticano II restauró la tradición del dianonado hace 40 años, aunque hasta el 31 de julio del 2001 monseñor Dieguéz no lo puso en práctica en la diócesis. Desde entonces han sido tres los llamados (y elegidos) por ese camino. Amén.