CONTRAPUNTO
12 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EXISTE ACUERDO total sobre la urgente necesidad de un nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal, que dote de la exigible seguridad jurídica a todas las actuaciones que en esta materia se puedan poner en marcha en la ciudad y, a la vez, dé solución a las múltiples sentencias e irregularidades urbanísticas que jalonan la historia reciente de todo el territorio vigués. De igual manera nadie puede poner en duda la legitimidad democrática, y presumiblemente legal, de un documento que se va a aprobar con la mayoría absoluta de los votos de esta corporación municipal. Punto y aparte es la solvencia social y la aceptación por la ciudadanía de un proyecto de futuro que en muchos casos va a representar sustanciales cambios en el modo de vida de numerosos vigueses. Las decenas de miles de alegaciones al proyecto de Plan General aprobado inicialmente, inducidas o no, dejan entrever un significativo desacuerdo con muchas de las actuaciones recogidas en la propuesta técnica de Consultora Galega con los avales del gobierno popular y la oposición representada por el Bloque. Es cierto que fuese el que fuese el documento que se presentase, nunca conseguiría el beneplácito de la totalidad de la ciudadanía; pero en este caso siempre se ha dicho que el consenso era mayoritario y los hechos finales parecen empeñarse en querer negarlo.