Virxilio, arte inefable

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VIGO

LARGA y fecunda trayectoria la de Virxilio Fernández, ourensano que alcanza los ochenta años y que con su arte ha recorrido medio mundo, desde Suramérica a la vieja Europa. Cualquier trazo suyo, un rasgo de su mágica pluma, posee su personalidad inconfundible, que le ha llevado a crear un mundo propio, en el que, partiendo del folklorismo, llega a una visión universalista de lo más cotidiano de su ámbito natal, aquel Cumial próximo a la ciudad de las burgas, desde donde partía cotidianamente, hace ya medio siglo, para escuchar al maestro Vicente Risco, quien agrupaba a un puñado de chiquillos deseosos de pintar y esculpir y a los que denominó «Os artistiñas». Todos -los Quesada, Acisclo, De Dios, Buciños, Baltar- alcanzaron fama justificada. Todos fueron trotamundos impenitentes y todos están ya en los museos y son páginas destacadas en la historia del arte contemporáneo, en Galicia y mucho más allá. Virxilio se inició en un «fauvismo» peculiar, de paleta expresiva y como agria, sobre muy escueta base de dibujo, y derivó hacia un intimismo exquisito, con esas series que ha denominado tan expresivamente como «Melindres para Hawai», «Estrechas de Gibraltar» y «Cachondas del Paraguay», hasta este «Jazz romántico» de su actual presencia en Vigo, escueto, danzante, alegre, entre aldeano y cosmopolita, un si es no es erótico y claro que casi mágico por la gracia alada de su trazo, el de un dibujante consumado que sabe que el dibujo, si alcanza la calidad, la textura del suyo, es finalidad en sí mismo, obra definitiva, y no mera etapa intermedia entre la idea y la pintura, propiamente dicha. Porque plástica total, en dos tonos -más los grises, patentes o intuibles en sus tramas de paciente pendolista- son estos dibujos, tan definidoramente suyos, que casi huelga su firma, discreta en sólo sus iniciales -VFC- medio ocultas entre la gracia alada, danza rítmica casi, de su trazo magistral. Artista cuajado, tan fresco en su gloriosa ancianidad como en aquellos años sesenta en que comenzaba su andadura.