La Mirilla
14 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Siempre será poco todo lo que se avance cuando el objetivo es erradicar la violencia de género. De hecho cuánto más se hace, más parece que resta por hacer. Fue una de las pocas cosas que quedaron claras en la charla que ayer ofreció Eva Pérez Vicente, abogada de Madres en Acción, en la Federación Vecinal. El acto, organizado por la Vocalía da Muller, se inscribe dentro de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Decía que lo lejos que aún estamos de pasar página en el capítulo de malos tratos, fue una de las cuestiones que concitaron el acuerdo. La otra fue que la recién estrenada Ley Integral contra la Violencia de Género no está respondiendo a las expectativas generadas. Mercedes Penabella achaca ese deficiente funcionamiento a la falta de recursos, tanto materiales como humanos. La portavoz vecinal subraya que, de hecho, no hay semana que no haya que sumar alguna muerte a la inacabable lista. Y por falta de denuncias ya no es. Porque aunque algunas, fundamentalmente por miedo, todavía no se atraven a dar el paso, cada vez son más las que sí lo hacen. Sólo por el punto de información de la Federación vecinal pasan cada semana una media de 20 mujeres, cifra escalofriante si se tiene en cuenta que muchas van directamente a la polícia o a otras instituciones o entidades en busca de ayuda. Moraleja: el Gobierno ha puesto sobre el papel la prédica; ahora ya sólo falta el trigo. Que no es poco. El imaginario viaje que, a través de la exposición Outono na Terra de Lemos , han hecho los cientos de personas que la han vistado en el Círculo Mercantil, seguro que se va a convertir en real en muchos casos. Lo digo por la expectación que suscitó. Y es que no hay nada como ver para creer. Monforte y su entorno tienen muchas cosas que ofrecer en relación con el turismo y el ocio, pero no saben venderlas. Esa es la conclusión de un estudio que recoge la opinión de sus habitantes. Así es que distintas entidades de la comarca se han propuesto remediarlo a base de promoción, promoción y promoción. La muestra, que ya ha pasado por varias ciudades, incluye paneles, fotografias y vídeos sobre recursos y patrimonio del sur lugués. Y, por supuesto, degustación de productos gastronómicos. Además de los vinos de la Riberia Sacra, una de las especialidades que no hay que perderse son las empanadas. Las hacen de mil cosas, desde grelos con chorizo a setas o acelgas con panceta. Pues habrá que ir.