Reportaje | De ayudante de sonido, a director La Escuela Gallega de Cine espera nerviosa por la entrega de premios Mestre Mateo para saber si es galardonado su cortometraje de animación «Anihombre Machine»
14 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.« Anihombre Machine fue un proyecto que realizamos para promocionar en este curso la especialidad de animación», explica Virginia Ramírez, directora de la Escuela Gallega de Cine, centro homologado que ofrece en Vigo formación para todas aquellas personas que quieran introducirse profesionalmente en el séptimo arte. Y la promoción no pudo salir mejor porque el trabajo fue seleccionado por la Academia Galega do Audiovisual como candidata al premio Mestre Mateo en la modalidad de cortometraje de animación. Fue un trabajo realizado con la participación de la Escuela de Imagen y Sonido de Vigo, el guionista Dávila y un profesor de la EGC, Nacho Ávia, que fue alumno de esta escuela. «En principio no ibamos a abrir esta especialidad, pero había alumnos interesados porque es un género con muchas salidas en la actualidad, así que empezamos directamente en la animación 3D», dice Virginia Ramírez, que nos recuerda que próximamente estrenarán otro corto de animación titulado Kilómetro 53 . La Escuela Gallega de Cine nació ya hace cinco años por una curiosa relación con Cuba, concretamente con la escuela de cine de San Antonio de los Baños. «La relación surje por las contínuas visitas que realizaban los profesores cubanos a la Escuela de Imagen y Sonido (también incluida dentro de la estructura de Cemar)», recuerda Virginia Ramírez. De aquel intercambio inicial nacieron unas conversaciones que concluyeron con la creación de la Escuela Gallega de Cine. La dependencia dio paso a un camino propio de este centro. «Nos fuimos dando cuenta de que no queríamos ser un anexo sino que queríamos tener una entidad propia, además, la escuela de Cuba estaba movida por preceptos del cine latinoamericano», afirma la directora. «Ninguna carrera ofrece una garantía absoluta de encontrar trabajo al terminar, la única garantía está en el tesón, en el talento, en la actualización permanente y en el amor que se ponga», explica la directora de la escuela. Aún así, el audiovisual es un sector en auge en Galicia y la demanda de formación es una evidencia clara. La atracción del mundo del cine es otro de los grandes reclamos. «Hay alumnos mayores pero también muy jóvenes y, como llegan con la visión externa del cine, no pueden elegir a la primera de cambio», dice Virginia Ramírez. Ante esta situación, el plan de estudios de la EGC se estructura en tres años. En los dos primeros cursos, los alumnos aprenden todas las especialidades del mundo del cine; el primer año como una introducción y en el segundo con una profundización. En el tercer año, cuando los alumnos adquieren conciencia de lo que es el cine, optan por una especialización determinada. Desde un principio, los alumnos de la EGC se enfrentan a la práctica contínua, tal como afirma la directora del centro. «El primer año terminan el curso con la realización de un corto en vídeo de cinco minutos; en el segundo, un documental de entre 10 y 20 minutos; y en tercero, se eligen aquellos proyectos más interesantes para realizarlos en formato de cine, tanto 35 como 16 milímetros, los que no tienen tanta calidad se realizan en vídeo». Celso Bugallo Y suele haber calidad. El pasado año, Celso Bugallo hizo un hueco en sus obligaciones con Amenábar para rodar Na terceira hora , una historia creada y realizada por los alumnos de segundo curso. «Para este año tenemos siete proyectos, tres de ellos muy buenos, claro que después entran en el mercado y eso es otra cosa». La escuela también plantea talleres prácticos bajo el título: El día del profesional , que imparten reconocidos actores como Bugallo que dirigirá un curso acerca de las relaciones entre actores y directores, o con Ángel de la Cruz, guionista de El bosque animado .