Puerto seco

| MIGUEL Á. RODRÍGUEZ |

VIGO

CONTRAPUNTO

07 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LA Xunta prueba en el puerto seco de Salvaterra una dosis de su propia medicina. La habilitación de terrenos para los grandes proyectos conforma un pedazo de la infrahistoria de este país. Parafraseando «casi» a Maragall, se podría decir que muchas actuaciones se han movido en el delgado filo que separa lo regular y lo irregular. Y son esos posos los que terminan enlodando muchas obras claves, como ésta. Las millonarias indemnizaciones que se han embolsado algunos propietarios de explotaciones y terrenos en el suelo donde habría de nacer el puerto seco hacen ahora difícil rebajar el listón para el resto de afectados, incluso, recurriendo a la vía de la expropiación forzosa (camino al que, por cierto, la Xunta no acude siempre con la misma celeridad). Si la plataforma industrial al final se nos cae de las manos, algún responsable político gallego merecería caer con ella.