Sobre golf y sorbos principescos

La Voz

VIGO

MARTA G. BREA

La Mirilla

01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Y ya. Me cuentan que el arranque de la liga infantil gallega de golf ha respondido a las expectativas. Hasta tal punto está garantizada la cantera, que se han sumado algunos chavales del vecino Portugal. La cita fue en el campo de golf de Balneario de Mondariz. En total, 64 jóvenes promesas iniciaron la carrera. Ésta tendrá continuidad en distintos campos gallegos hasta el próximo mes de mayo. Me cuentan también que el hecho de tratarse de niños no resta ni un ápice de interés a la competición, ya que algunos de los participantes tienen handicaps de vértigo, que muchos mayores ni sueñan alcanzar. Vamos que están a un tris de medirse con Tiger Woods o Sergio García. Es, por ejemplo, el caso de la coruñesa Mandy Goyos. La mayoría llegan a los campos acompañando a sus padres, pero enseguida les pica el gusanillo y, a poco que se descuiden, están enganchados. «Este deporte, cuando se conoce, tiene más tirón que la Play Station », me dice una amiga. Y sabe de lo que habla. No en vano tiene en casa uno de los enganchados. Va a ser cosa de probar. Aclaro: con vino de casa real. La española para ser exactos. El caso es que el Consello Regulador de Rías Baixas se presentó ayer en Madrid con sus vinos. Son conscientes de que la capital de España es un escenario privilegiado para ampliar mercados. Baste decir que se calcula que asistieron medio millar de profesionales del sector, desde sumilleres a tiendas epecializadas, y desde escuelas de hostelería a distribuidores. Además del típico almuerzo, se celebró una cata. Hasta aquí se siguió el guión habitual. La novedad es que pudo degustarse el blanco que se sirvió en la boda de Felipe de Borbón y Letizia Ortíz. A base de guiños, el secreto de Estado sobre la paternidad del principesco vino está a punto de desvelarse. En este caso de Ribera del Duero. Eso sí, con machamo de Adegas Valmiñor. La firma rosaleira se ha fijado nuevas metas y está a punto de presentar su primer crianza de aquella Denominación. Ébano se llama. Casi 30.000 botellas llenadas con uvas de los viñedos de Quintana del Pidio y Gumiel de Mercado. Carlos Gómez, director de la bodega, dice que su objetivo «es ir cerrando un círculo alrededor del mundo del vino, con una visión que aúne modernidad y tradición». Pues eso.