La nueva desamortización

VIGO

M. MORALEJO

Reportaje | El patrimonio de la Iglesia católica ¿en venta? La disminución de las vocaciones está propiciando que las órdenes religiosas se desprendan de gran parte de sus inmuebles. Vigo no es ajeno a este fenómeno.

26 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Los conventos fueron diezmados. La desamortización de bienes de la iglesia católica realizada a partir de 1833 por Mendizábal y Madoz sólo dejó en manos de las órdenes religiosas 300 de los 2.000 conventos existentes en España. Las fincas de la Iglesia fueron tasadas por peritos de Hacienda y subastadas después. Las pujas eran de media un 220% superiores sobre el precio de salida. La desamortización tuvo muchas causas, entre ellas el clima anticlerical que se extendió durante la época de Isabel II. Otro de los motivos fueron las guerras que obligaban al Estado a buscar recursos. Hoy, salvando las distancias, asistimos a una enajenación de las propiedades religiosas que se explica, en parte, por el laicismo de la sociedad contemporánea, en la que escasean las vocaciones religiosas. A la vez, la escasez de solares para emprender nuevas urbanizaciones en el centro de la ciudad cotiza por las nubes el precio de los disponibles. La falta de suelo obliga a los promotores a buscar este recurso donde sea, también en los conventos. En Vigo existen 18 órdenes religiosas y su patrimonio ha ido disminuyendo progresivamente en las últimas décadas. Instituciones como los jesuítas o salesianos han ido cediendo terreno de sus patios colegiales. Otras comunidades como la del Cluny, se han desprendido de un valioso edificio en la cotizada Gran Vía para construir un moderno colegio de nueva planta en las afueras. La disminución del patrimonio se debe a la falta de vocaciones. Entre todas las instituciones apenas hay 250 miembros, entre hombres y mujeres. Además, la mayoría de los religiosos han apagado muchas velas. La falta de religiosos y religiosas y la avanzada edad media hace difícil el mantenimiento de grandes edificios que ocupan miles de metros cuadrados y que exijen un trabajo de mantemiento ímprobo para sus moradores. La inmigración salvadora Todas estas circunstancias hacen que congregaciones como las oblatas de Bouzas se hayan planteado la enajenación de sus bienes como antes discurrieron otras órdenes. Su convento, situado en plena zona de expansión de la ciudad, se convertirá en residencia para mayores, viviendas, jardín público y vial, una vez que se apruebe el Plan General de Ordenación Municipal. Su magnífica situación ha hecho que el monasterio de las salesas reales también sea objeto de especulación en los mentideros urbanísticos. Pero las monjas niegan que vayan a vender el edficio, un bello ejemplo de la arquitectura de Antonio Palacios. La institución, que ocupa una espectacular finca en Teis, adolece del mismo problema que las oblatas, la falta de vocaciones. Sólo son once, pero al menos cuentan con la joven savia africana, con dos novicias de Kenia. Y es que en el mundo religioso sucede lo mismo que con otras dedicaciones, que ahora se desprecian en España, y en las que la inmigración contribuye a salvar los números.