CONTRAPUNTO
17 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CUENTAN los que vivieron la Transición en los pupitres de las universidades, que sus facultades eran como los santuarios en los siempre había un espacio para la libertad y para el contraste de ideologías y donde la entrada de la policía, cuando se producía porra en mano, era como la violación de territorio sagrado. Tres décadas separan aquellas carreras, arrestos y asambleas clandestinas de una universidad en la que la ansiada autonomía universitaria se sitúa por detrás del temor a superiores, a políticos del gobierno y a los de la oposición, por si llegan a gobernar. La Universidad de Vigo ha perdido la oportunidad de hacer historia con una gran cumbre política por culpa de los protagonismos de algunos dirigentes, pero la propia institución académica prefiere disimular, confirmar todo en voz baja y mirar para otro lado, como hacían los que no querían saber si la Transición llegaba o dejaba de llegar.