Análisis | Sanciones disuasorias La represión a veces funciona, como demuestran los controles de la Guardia Civil de Tráfico, capaces de reducir los golpes en uno de los tramos peor señalizados de toda la provincia
11 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La vida está demasiado apretada como para prescindir de 300 euros cada vez que se recorren los once kilómetros que hay entre Vigo y O Porriño. De ahí que la presencia de radares fijos y móviles en el tramo haya provocado que los accidentes caigan en picado. Pese a todo, en la plataforma por la mejora de la autovía recuerdan que la señal que anuncia la presencia de los controles de radar y sus cuantiosísimas multas no puede ser la única bien puesta de todo la autovía. «No hay ni un sólo cartel que dé bien ni la inclinación de la carretera, ni la distancia a los distintos puntos de riesgo. Las señales están todas mal. Sólo sirven para confundir a los conductores y Tráfico no hace nada porque dicen que es cosa de Fomento», explica el portavoz de la plataforma, antes de criticar el afán «recaudatorio» de la DGT: «Se están llenando los bolsillos con los conductores de aquí, que además de pagar los seguros más caros y el combustible más caro, se ven acosados por las multas que les ponen para evitar los accidentes en una carretera de vergüenza», insiste. Y los datos no le quitan la razón: Pontevedra es la tercera provincia de España en las que más multas se ponen (37.000 al año), con una cifra de carnés retirados similar a la de toda la Comunidad de Madrid.