IN VICUS
08 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LOS datos son claros: nuestra ciudad es la más contaminada de España, como consecuencia de ello, tenemos que eliminar de nuestra lista uno de los baremos que determina la calidad de vida de los ciudadanos. Un inconveniente más que añadir a la larga retahíla de ellos: un tráfico habitualmente colapsado, un servicio de transporte público caro y muy mejorable, sobre todo en lo que se refiere a la periferia, un urbanismo deplorable, una arquitectura que, excepción hecha de la parte noble de la ciudad, es más que horrible, una carencia inaceptable de espacios verdes y parques infantiles, la ausencia de un paseo marítimo, etc. Lo cierto es que una se cansa de repetir una y otra vez las cosas que están mal y le gustaría francamente felicitar a alguien por un trabajo bien hecho pero resulta harto difícil. Sería injusto no mencionar las macetas que penden de las farolas del centro de la ciudad, los arreglos en las aceras de la calle Urzáiz, los parterres de la Gran Vía o el novedoso coche vigía que pretende ser el azote de los infractores de tráfico pero es tan poco que no compensa los graves problemas que tenemos que soportar. Los vigueses no esperamos milagros, sobre todo, porque es muy pesado el lastre de desmanes, desaciertos y chapuzas que arrastramos de las corporaciones municipales anteriores pero, por lo menos nos gustaría que todos y cada uno de los políticos utilizaran su capacidad intelectual para algo más que para «marear la perdiz», discutir sin llegar a ningún acuerdo positivo y desacreditar a los contrarios. Podrían empezar por determinar algunas medidas para la reducción de la polución.