TRIBUNA | O |
03 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL PRECIO de un 737 de Ryanair es similar al de los Airbus A320 de Iberia. Cada revisión A, B o C es idéntica para los dos transportistas. Las tripulaciones deben poseer licencias equivalentes. Parecen compañías privadas que acuden al mercado en igualdad de condiciones. Nada más lejos de la realidad. Clamamos ahora para que quien sea que regale billetes aterrice en Vigo. Bien. Podemos obsequiarnos un fin de semana en Inglaterra y pagar el billete del avión a todos nuestros vecinos de urbanización. La experiencia es imborrable. Como Ryanair y compañía también tienen que abonar sus astronómicas facturas, dividen el coste de su asiento en dos partes: el pasajero, que va casi gratis, y el gobierno local o autonómico de turno, que aporta con dinero de todos los contribuyentes lo demás. O sea, casi todo. De modo que con sus impuestos colabora usted a pagar el finde en Londres a los del 4ºC. Una compañía de bajo coste no se gasta un duro en aeropuertos. No sueñe usted con embarcar en uno de sus aviones a través de un finger. Eso en Peinador solo lo pagan Iberia y Spanair a precio de oro. Si fuera por Ryanair, ya pueden ir desmontándolos. Se publicaba un lamento estos días por un retraso de tres horas en un avión de Iberia ocasionado por una supuesta avería. El que escribe tuvo que esperar cinco horas en Valladolid por un Ryanair de repuesto sin pan ni agua. La averías son para todos. Pero ¿y si hay niebla? Una línea de bajo coste, simplemente, cancelará su vuelo. Se queda usted sin nada. Vuélvase con su maleta a casa y regrese otro día, caballero. No hay posibilidad de reclamación. Tampoco lo «recolocarán» en otro avión. Si usted no llega a tiempo a su conexión, le van dando viento fresco. Y si la espera es larga, Iberia y Spanair le ofrecerán hasta comida y hotel; pero si su vuelo es de bajo coste, tal vez le indiquen amablemente dónde está el sillón más mullidito de la terminal. Acuérdese, finalmente, de que Londres es muy grande y que no es lo mismo ir a Heathrow que al remoto Stansted, donde vuelan las bajo coste. Le va a costar el bus más caro que el avión hasta Inglaterra. En esta vida nada es gratis y las bicocas aéreas terminan saliendo del bolsillo de todos, volemos o no.