Crónica | La repercusión de las elecciones gallegas en la política local Los comicios pueden propiciar desde nuevos liderazgos al cambio en la alcaldía
04 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Tras las felicitaciones de año nuevo de rigor el presidente del PP gallego ha advertido a todos sus conselleiros que ya no queda tiempo para el error, que desde hoy hasta las elecciones autonómicas de este año todo el esfuerzo será poco. Por ello ha convocado una reunión no esperada del consello de la Xunta para pasado mañana rompiendo el puente previsto con el fin de poner a punto la maquinaria administrativa sin más demora. En su entorno el recado se ha percibido como exigencia de primer nivel, pero también como una muestra de temor ante las autonómicas más inciertas y abiertas de cuantas se han celebrado. Y la incerteza de ese resultado también afecta y quizás más que nunca a la política viguesa, siempre convulsa e inestable, a la vez que excesivamente dependiente de los aconteceres de Madrid y Santiago. Hasta ahora la relación directa de los comicios con Vigo ha tenido que ver más con el relanzamiento desde Santiago de políticos designados para luchar en la política local, como Manuel Pérez y Corina Porro tras pasar ambos por los Gobiernos de Fraga . Pero esta vez la incidencia puede ir mucho más allá. Desde los movimientos de puestos que puede aparejar en la política viguesa la composición de las candidaturas hasta la repercusión del resultado en la continuidad o cambio en la dirección de la política local caben esta vez en la próxima cita electoral. Clonación del bipartito Así, el PP vigués sabe que un bipartito encabezado por Touriño y Quintana allanaría el acuerdo para clonar en Vigo la coalición socialista-nacionalista, algo de lo que incluso extraoficialmente ya se ha analizado entre dirigentes de ambas formaciones dado que sería difícilmente explicable que PSOE y BNG se entendiesen en la Xunta y mantuviesen su guerra particular y personal en Vigo. Pero antes de que cualquier recomposición política pueda llevarse a cabo, el temblor político que podría originarse en Vigo se percibirá antes en la composición de las listas. Altos cargos de la Xunta admitían ayer mismo que «se nota que todas las familias del PP están ya prevenidas, porque sabemos que la lucha interna comenzará de nuevo en breve». Pero lo cierto es que los primeros posicionamientos ya se han registrado en todos los partidos, incluido el último en llegar, en este caso de nuevo, como el Partido Galeguista, con el que Manuel Soto tiene bastantes posibilidades incluso de convertirse en su primer espada electoral. El PSOE es una vez más el que más juego ha empezado a dar en el terreno de las especulaciones, alimentadas como siempre desde dentro como señal inequívoca de la guerra que está por llegar. Entre los dirigentes de dicha formación todavía no se ha desvelado del todo la incógnita de quién será el cabeza de lista. Lo más probable es que Touriño opte por liderar la lista de A Coruña, pero podría hacerlo por Pontevedra como en el 2001 para evitar imposiciones con las que no está del todo de acuerdo. Desde Madrid se baraja la idea de que sea Ventura Pérez Mariño el cabeza de lista, dado que estiman que el ex alcalde vigués goza de buen cartel en toda la provincia y que todavía conserva parte del tirón electoral que le fueron otorgando las encuestas desde su vuelta a la política. Su inclusión en las autonómicas es para la dirección del PSOE además una fórmula óptima para desatascar la posibilidad de un acuerdo con el BNG en Vigo para censurar a Porro con la diputada María Xosé Porteiro como relevo. Pero a Touriño la jugada todavía no le cuadra. Otra batalla abierta Además del liderazgo de la lista está en juego el resto de la candidatura, en la que se da por segura la inclusión de nuevo de la viguesa Dolores Villarino , del secretario provincial socialista, Modesto Pose , y de la miembro de la dirección federal, la vilaboense Carmen Gallego . A partir de ahí se abre la guerra por los puestos libres y por el orden del cartel. La corriente principista por ejemplo no quiere perder la oportunidad de ocupar puestos también en O Hórreo y para ello se empieza a barajar la posibilidad de que el propio secretario xeral local del PSOE, Manel Gallego , presente sus cartas para lograr un puesto de salida. En todo caso, desde la sede socialista gallega de O Pino, se asegura que se pedirá calma, «porque está vez si facemos as cousas ben pode haber lugar para todos nunha Xunta progresista», señalan con una mezcla de deseo y creencia.