La falta de consenso marca el documento más trascendente

La Voz D. P. | VIGO

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Pérez Mariño fracasa en su empeño de rebajar la edificabilidad y Corina Porro se agarra a los votos de los nacionalistas

29 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l documento más trascendente para el futuro de Vigo no es fruto del consenso. El Plan General, que marca el desarrollo de los próximos veinte años y en buena medida la labor de futuras corporaciones, se ha cerrado sin acuerdo tras cuatro años de intenso trabajo técnico y uno de ellos, el último, también de duro debate político. A expensas de lo que haga el Partido Galeguista de Manoel Soto, que cuenta con dos votos y que ayer todavía decía estar pendiente de negociaciones de última hora, los 17 concejales del PP y del BNG impondrán hoy su criterio frente a los 8 del PSOE. La alcaldesa Corina Porro se ha agarrado a los nacionalistas para sacar adelante el documento. Cuestión previsible, por otra parte, ya que han estado de acuerdo desde que apoyaron el nombramiento de Xavier Rivas como gerente de Urbanismo. Los dos grupos, que no se han puesto de acuerdo en nada más y que ni siquiera han llegado a sentarse para negociar los presupuestos del Ayuntamiento, sí tienen una alianza férrea en los proyectos más importantes de la ciudad y en su futuro desarrollo. Inseguridad A juicio de Porro, ya ha habido suficiente debate y lo principal es que «la ciudad no puede estar más tiempo sin un plan general» que acabe con la inseguridad jurídica que reina en el urbanismo vigués desde hace años. Hay quien opina que esa inseguridad todavía no se resolverá hasta que la Xunta avale el trabajo que hoy se aprueba en el Concello y que nadie espera que sufra modificaciones sustanciales en el período de alegaciones. El portavoz del grupo socialista, Ventura Pérez Mariño, ha fracasado en su empeño de rebajar las edificabilidades previstas. Sí pudo ver cómo se recortaban alturas en numerosos ámbitros, pero sin que eso implicase menos cemento. El PSOE está convencido de que el Plan General en algún momento se fue de escala. Considera absolutamente deproporcionado que se esté configurando una ciudad para otros 100.000 habitantes a veinte años vista. Pide correcciones trascendenteles pero que «no invalidan el resto del documento». El Bloque lo ha tenido claro desde un principio. Éste es su plan: «Seguro, duradeiro e xestionable». Así lo ha dejado ver Lois Castrillo, aunque su formación no lo acabe rentabilizando en términos políticos. Los nacionalistas fueron quienes adjudicaron el documento a Consultora Galega, quienes trabajaron codo con codo con ellos y quienes nombraron al gerente que dirigió el trabajo. Sin embargo, es igualmente previsible que la entente urbanística y cierta cordialidad en el trato a la alcaldesa acabe con el Plan General y a medida que se acercan las elecciones autonómicas. En cuanto al Partido Galeguista, su voto no condiciona nada salvo que PP y Bloque puedan echarle en cara a los socialistas que se han quedado solos. Soto citó en su momento una docena de condiciones sine qua non para aprobar el Plan General y las más importantes no se cumplen. Y ahí radica otra de las razones de la falta de consenso. Los socialistas ya han denunciado que las prisas han impedido recoger el trazado ferroviario, ubicar la nueva depuradora, detallar el ordenación de la ETEA y pactar con la Xunta. Todas cuestiones de mucho calado.