CONTRAPUNTO
02 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.CON UNA TRACA. Así van a tener que entrar los inversores que apuestan por Vigo para que muchos de los que dormitan en la vida política despierten de su profundo y placentero sueño. Hace dos años que el grupo holandés Ikea quiere abrir una gran superficie en Vigo. La francesa PPR también se propone arrancar su plan de expansión en Galicia desde la primera ciudad, o sea, ésta. Ambas compañías además de riqueza generarán varios cientos de puestos de trabajo. Pero en lugar de encontrar facilidades para poner en marcha lo antes posible unos proyectos que son la envidia de cualquier capital de provincia que se precie, lo único que perciben en su intento por encontrar dónde ubicarse son las garras de la especulación inmobiliaria y el incomprensible desinterés (¿desprecio?) de la ciudad hacia sus planes. La imnónica del poder desactiva todos los sentidos, incluido el del ridículo.