Cuatro plantas de arte al silencio

Alberto Pequeño VIGO

VIGO

Reportaje | Los museos de Vigo La quietud reina en la Casa das Artes de Vigo, que, aunque no cuenta con muchas visitas en las tardes de verano, atrae a los que desembarcan en el puerto de la ciudad

20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La calle Policarpo Sanz cuenta con una de las salas de exposición de obras artísticas más importantes de Vigo, la Casa das Artes. Aunque sus visitas se reducen en el verano, su situación geográfica estratégica, cerca de la zona portuaria, permite que muchos extranjeros visiten sus salas. La diferencia entre las cuatro salas está en relación con la situación de cada una de ellas dentro del edificio. A medida que subimos los pisos encontramos menos gente, aunque la tranquilidad y el silencio reina en todas ellas. Por ello, la primera planta es el plato estrella para los espectadores, la sala que nás visitas tiene, y casi la única que se visita. Esta sala cuenta con exposiciones temporales que cambian continuamente y que los espectadores prefieren porque así pueden disfrutar de nuevos estilos más amenudo. Las demás plantas, con exposiciones permanentes, no cuentan con tanto público. La presencia de los guardias de seguridad es la mayor distracción que alguien puede encontrar en las salas vacías de gente y repletas de cuadros. Parece que el guardia de la tercera planta se sorprende cuando alguien acude a ver las obras allí expuestas. El eco de los pasos se vuelve ensoredecedor. Las playas son el producto estrella del verano en Vigo, aunque siempre existe lugar para la cultura. Las exposiciones de la Casa das Artes podrían contar con espectadores diariamente, y no sólo con los extranjeros que se tropiezan con el museo. Los vigilantes del museo afirman que depende del concello que una exposición se conozca más que otra. Las obras que los jóvenes pintores exponen en las cuatro plantas piden a gritos ojos que las vean. Un espacio tan bien cuidado necesita público, y eso es lo que falta cuando la planta baja está de obras para colocar una nueva exposición, los pocos visitantes que había antes dejan las instalaciones en total soledad.