Mago de Oz, mar y muerte

Laura Míguez Rúa VIGO

VIGO

O. V.

Crónica | Concierto en Castrelos Cerca de 6.000 personas asistieron a la cita con este grupo «heavyfolk»

27 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La bandera que cubría el escenario anunciaba una noche marinera. Así fue, se confirmó cuando, pasados los primeros minutos de las once, se descolgó el simulado telón ante un barco que ocupaba el escenario. Comenzaba el concierto de Mago de Oz, a pesar de que la policía los paró por exceso de velocidad mientras llegaban a la cita, consiguieron alcanzar el parque a tiempo. Varios «atrapasueños» colgados de los micrófonos recordaban el título de uno de sus temas. Adornaban el escenario calaveras en el suelo y unos cañones que sirvieron de punto de partida para el espectáculo pirotécnico. Tras el primer humo inicial, una bandera de Galicia sostenida por uno de los componentes desató la euforia de los 6.000 asistentes, según la organización, que se encontraban en el parque. La puesta en escena del concierto dio paso a una conjunción entre el mar y la muerte presente en su música. La muerte, en una calavera gigante que emergió por detrás del barco con una guadaña. Además, representaron el cumplimiento de la condena máxima en una silla eléctrica que contó con juegos de luces para mayor impacto. Una bailarina que realizaba la danza del vientre descendió por las escaleras dándole al concierto un toque exótico. Y, el mar, siempre presente sirvió como escenario para los solos de Sergio Cisneros al teclado y la presentación de los componentes del grupo. Junto al especáculo, hubo también tiempo para la reflexión social y los consejos. La invitación a la bebida excluyó a los conductores de la noche. Además, Jose, el cantante, tuvo un recuerdo para la actualidad «para que los gays y las lesbianas tengan los mismos derechos» afirmó. Desde niños hasta mayores, aunque mayoritariamente jóvenes, los asistentes al concierto no se sintieron defraudados ante el derroche de música y espectáculo y bailaron y saltaron hasta el final. Una hora antes las gradas del parque se encontraban casi al completo esperando la cita con el heavy metal y la música celta que representa el grupo. No hubo ningún incidente, salvo alguna lipotimia, típico en estos eventos.