Entrevista | Moncho Borrajo
03 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Moncho Borrajo preparaba ayer las maletas para irse hoy a Tenerife y después a Pamplona con su espectáculo. El humorista ofreció ayer en el Teatro Fraga Caixa Galicia la última función de Cosas mías , tras arrasar durante quince días seguidos en la ciudad donde transcurrió buena parte de su infancia y juventud. El artista regresará a Galicia para actuar en a Coruña del 24 de julio al 1 de agosto. - ¿Cómo han sido estas dos semanas sin descanso? -Estoy orgullosísimo, porque creo que ningún artista ha estado en Vigo haciendo quince funciones seguidas. Nos han visto cerca de 12.000 personas, que es un lujazo para cualquier ciudad. Además puedo decir muy alto que soy profeta en mi tierra y que me siento muy querido. El público de Vigo no es fácil, no aplaude con facilidad y sin embargo los hemos puesto en pie. Eso, a un artista después de 33 años de trabajo, le da una gran inyección de seguridad. - ¿Con quién se ha metido más desde el escenario? -El Xacobeo me ha dado mucho juego, la verdad. Estoy un poco apenado porque si hubiera tenido el patrocinio del Xacobeo hubiera podido trabajar en Santiago, en Ourense o en Lugo, que hace muchos años que no voy porque tienen teatros muy pequeños y no compensa para un espectáculo como el que llevo. La autonomía que menos teatros tiene en España es Galicia y es triste porque un teatro es un reducto de libertad. Como gallego me duele porque llego a mi tierra y no puedo trabajar. Además les ha entrado a todos la manía del multiusos y al igual que no se puede jugar al baloncesto en un campo de fútbol, no se puede hacer teatro en un sitio así. Por lo demás estoy tremendamente feliz. - ¿No es un riesgo muy grande actuar tantos días seguidos en una ciudad pequeña? -Hace dos años estuvimos diez días y tuvimos que prorrogar dos, así que esta vez el mánager decidió arriesgar. Nos coincidieron los partidos de la Eurocopa y muy buen tiempo, y aún así, los dos tercios del aforo estuvieron ocupados. El riesgo era fuerte pero conseguimos llenar, no todos los días, pero muchos. Fue un récord, casi como cuando tuvimos a 65.000 personas en Castrelos. - ¿Cómo ha sido su reencuentro con Vigo? -Al llegar se me cayó el alma a los pies al ver todo levantado. Le gasté muchas bromas a la alcaldesa, que me decía que no me metiera con ella, pobriña, porque aunque no me vino a ver, le dijeron que la ponía a parir . Vigo es una ciudad muy conflictiva y le hace falta un equipo de gobierno con mano dura. También hay que concienciar a la gente de que una ciudad es de todos, es algo más que un montón de casas. Por otra parte, creo que se merece tener un teatro municipal en condiciones. - ¿Cómo sienta aparecer en una enciclopedia de artistas gallegos? -Estoy muy contento, porque esta faceta está mucho más camuflada ya que desde el punto de vista de la fama, el cómico se merienda al pintor. De hecho yo no expongo al mismo tiempo que actúo. No me gusta mezclar.