El episodio vivido ayer en el salón de plenos de Nigrán puso de manifiesto que la política de personal es el «talón de aquiles» del gobierno, acosado en los últimos meses por problemas con sus trabajadores. Las protestas por las desigualdades existentes en el reparto de la productividades y horas extras o el malestar expresado por los trabajadores de la policía local, que no se sienten valorados por el equipo de gobierno, son otras muestras de la difícil convivencia entre los políticos del gobierno y los funcionarios del Ayuntamiento. A esto hay que sumar las protestas públicas que han iniciado los delegados de la CIG, que acusan al gobierno de «pesecución sindical». Ayer se concentraron ante la puerta de la Casa Consistorial poco antes del pleno. Piensan continuar con estas movilizaciones de manera periódica hasta que no se normalice la situación. En las octavillas que repartieron ayer denuncian «a actitude antisindical e sobre todo antipersoal que o goberno municipal de Nigrán exerce contra aqueles traballadores afiliados a esta organización sindical, e polo simple feito de selo».