Reportaje | Centenario La descendencia de una rama de la familia de Socorro Otero, que ayer cumplió 100, es sólo femenina en las últimas cinco generaciones
19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Socorro Otero cumplió ayer cien años. También ayer fue bautizada su primera tataranieta, Alicia. Entre ambas hay cinco generaciones de mujeres. La rama de su hija Carmen es exclusivamente femenina: tres hijas, siete nietas y una biznieta. En la rama de su otra hija, Josefa, hay más variedad: un hijo y cuatro hijas. Una de ellas tuvo sólo descendencia masculina, dos varones. Ciertamente, es una de las pocas que se casó fuera de la aldea de Vilanova. No se puede aventurar ninguna hipótesis sobre esta tendencia a dar a luz sólo mujeres, pero es un hecho cierto que la desdendencia de Socorro, toda ella femenina, nació y se casó en Vilanova. Se diría que hicieron del dicho «o que lonxe vai casar, tacha leva ou vai buscar» una máxima de obligado cumplimiento. Sólo una de sus nietas, Lucía, se casó fuera de Vilanova años después de morir en el mar, en las Malvinas, su primer esposo. Tuvo, a pesar de ello, una tercera hija con el segundo marido. La niña, Aitana, sólo le lleva tres años a su sobrina Alicia, por cierto. Socorro Otero Blanco llegó a los cien años en buen estado físico, aunque con ciertos problemas de vista y de oido que hacen que le cueste reconocer a los familiares en un primer momento. Ayer celebró el cumpleaños por la tarde en su casa de Vilanova con su hermana, sus dos hijas vivas, nietas, biznietas y la pequeña Alicia, recién bautizada en la iglesia de Hío. La tarta En algún momento coincidieron juntas, en el mismo lado de la mesa, frente a la tarta de cumpleaños, una representante de cada generación: Socorro, su hija Carmen, su nieta Lucía, su biznieta Mari y su tataranieta Alicia. Cinco mujeres nacidas en un período de casi cien años. Socorro forma parte de una familia en general longeva. Una de sus hermanas murió con 97 años y la otra, que cumplió los 88, se mantiene en forma plantando, cavando y cosechando patatas y hortalizas. Socorro también tuvo un hermano varón que murió joven y otra hermana que falleció de pequeña. Sus dos hermanas tuvieron hijos varones. La mayor, Benigna, una mujer y dos hombres. Ellos murieron, uno ahogado y otro por enfermedad. La más joven, Carmela, tuvo tres hombres y tres mujeres. De las hermanas, fue la única que no se casó con un hombre del barrio. Socorro se dedicó a las labores de casa y ocasionalmente, a trabajar en el campo. Sus hijas lo hicieron en sendas fábricas de conservas que ya no existen. Carmen estuvo en la factoría de Ameixide, en Hío, cuyo actual propietario proyecta convertir en hotel y centro de talasoterapia. Josefa trabajó en la nave de Cervera, en Cangas, una de las primeras fábricas conserveras que cerró sus puertas. Josefa, por cierto, mostró también una acusada tendencia a tener descendencia femenina. Tuvo cuatro hijas y un hijo. Tiene, sin embargo, dos nietos, varones, de su hija Fina, quien no se casó en Vilanova, sino en el vecino Bueu, con un natural de Ons. ¿Será que cuando dejan la aldea pierden esa marca de familia?