CUARTO OSCURO | O |
19 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.CON EL OLVIDO. Así es como, algunas personas, cada vez más, responden ante un acontecimiento dramático de su pasado. Lo ha olvidado, ergo no ha existido. Ahora bien, si nunca ha sido cierto, ¿por qué será que tiene que olvidarlo? Es más, ¿qué tiene qué olvidar? Confuso. En cualquier caso, para ellos, el olvidar es una cuestión de supervivencia. Su futuro no está marcado por cuanto tienen personal, profesional, social y económicamente, sino por la ausencia de ello. Cuánto más vacíos, mejor. Más libres para empezar de nuevo. Su destino de mañana está en consonancia con la mayor cantidad de nada de hoy. Cuánto menos recuerdan que son, más serán. No se puede estar atado a lo que, por olvidado, jamás ha ocurrido. En su aspecto más mundano y artificial -también más cómico-, están los que viven en Vigo para olvidar que no viven en Mondariz, Puenteareas u Orense. Los que viajan no para llegar, sino para escapar de donde proceden. Los que ven la luna para olvidarse del sol como preludio de una jornada agotadora, con un contrato temporal por un salario menos que mínimo. Los que se bañan bajo la lluvia para olvidar la mina y el carbón. Los que disfrutan con las desgracias del Madrid galáctico para no pensar en las del Celta terrestre. Los que piensan en Paco Vázquez para no tener que pensar en los últimos portadores del bastón de mando de Vicus Spacorum. A todo esto, ¿en quién pensarán para olvidar a Fraga? También están los que piensan en Paz Vega para olvidar a sus mujeres y en las que sueñan con Antonio Banderas para olvidar al marido que ronca a su lado y ambos, ellos y ellas, piensan en la boda de Dña. Leticia para olvidar las suyas. Finalmente, si se olvidan que viven para olvidar, ¿qué les ocurrirá?