La Mirilla María Moreira presentó su nueva colección de ropa deportiva rodeada de amigos y fans de sus diseños. Es el regreso de una de las pioneras gallegas de las pasarelas
14 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Es el tiempo que ha transcurrido desde que María Moreira desembarcó en el mundo de la moda con su primera colección. Eran tiempos difíciles para los creadores gallegos, a los que nadie conocía más allá del Padornelo. Fue una pionera, cuyas colecciones abrían Cibeles allá por los 80. Estaba en la cresta de la ola cuando decidió tomarse un respiro. «Necesitaba oxígeno», explica. Cambió la ciudad por el campo, un reducido equipo de trabajo y un pequeño taller en el que, sin agobios, diseñaba para otros. La vuelta al diseño con nombre propio significa otro punto y seguido en la vida profesional de Maria Moreira. El pasado lunes, rodeada de amigos y fans de sus creaciones, presentó su nueva colección. Representa una vuelta a los orígenes («me apasiona el punto triccot»), pero con un enfoque completamente distinto. La sofisticación queda aparcada en beneficio de la comodidad. Ha creado unas pendas coloristas pensadas para el tiempo libre. Tan deportiva es la línea que la presentación, que tuvo por escenario el hotel Talaso Atlántico, no se realizó en la pasarela al uso. Se cambiaron los contoneos de cadera sobre una tarima por ejercicios de yoga a cargo de un grupo de alumnas del centro de yoga que dirige Mádana. Minutos antes, el presentador del acto aprovechó la fecha, 13 de mayo, para hacer un juego de palabras con la famosa bajada de los cielos a Cova de Iria. «Nuestra María no es virgen pero es una diseñadora de fe». Todos asintieron . Llegaron en cuanto término la exhibición. María Moreira no tenía manos suficientes para atender a todos. Allí estaban José Castro (el profesor de arte, no el político), cuyos zapatos en forma de pezuña fueron muy comentados; Rodrigo Arbones, Berta Cáccamo, Rosa Freire, presidenta de Aldeas Infantiles; el arquitecto Antonio Davila, la estilista Mara Costas, Flor Aguilar, la periodista Carmen Parada, la peletera Élida González... y por supuesto Clotilde, la madre de María, que a sus ...y tantos se atrevió con un elegante traje rosa y top verde musgo casi tan comentado como los zapatos de Castro. Pues eso, que entre tanta moda, no faltó una pincelada musical. La puso Vikas Tripáthi, un maestro en tabla recién llegado de Benarés (India). Dicen los que saben de ésto que la tabla es la percusión más difícil del mundo. Claro que si la toca el que aspira a ser el mejor músico de tabla del globo... Vikas quiere recorrer todo el planeta con su arte. De momento, por amor, ha hecho parada y fonda en Vigo. Se enamoró de una viguesa a la que conoció en su país y a la que siguió con los ojos cerrados en cuanto hizo las maletas. Llegados hace apenas cuatro días, la de ayer era su primera actuación en Galicia. Pero vayánse quedando con el nombre de Vikas porque promete dar guerra.