EL NUEVO PLAN general de Ordenación Municipal de Vigo pone de manifiesto una situación que cuestiona seriamente las posibilidades de desarrollo económico de la ciudad de Vigo. El puerto de Vigo forma una unidad desde A Guía hasta Bouzas, con dos tramos consolidados: las actuales instalaciones del puerto comercial y el de Beiramar como prolongación natural del anterior. Y es en Beiramar donde el Plan General plantea una actuación de graves repercusiones económicas para Vigo, al dejar el puerto sin la posibilidad de continuidad. Y ello porque intenta reconvertir Beiramar desde una zona industrial consolidada y con grandes posibilidades de expansión en una zona residencial y de ocio. La instalación de edificaciones para viviendas, con torres de 20 plantas o menos, la construcción de un auditorio y áreas comerciales supone dicha reconversión al cortar la expansión natural del puerto. En el sentido anterior es necesario tener en cuenta que las posibilidades de desarrollo económico para Vigo y Galicia pasan por la existencia de infraestructuras básicas portuarias, que permitan ser competitivos a los puertos gallegos frente a los europeos. De ahí la necesidad de dotar a Beiramar de una logística propia, con descargas automatizadas, línes de ferrocarril, almacenaje, etc. para la captación de ese tráfico internacional que pasa a diario frente a las costas de Galicia hacia Europa y América, y que sólo en una parte reducida descarga en el puerto de Vigo. El reconvertir una zona industrial infrautilizada y de características excepcionales (con una bahía cuyas defensas naturales son extraordinarias, situada entre Portugal y Francia, con calado importante, etc.) es un lujo que ningun país que pretenda desarrollarse puede permitirse. La alta velocidad o doble vía propugnada para el transporte de mercancías desde el puerto de Vigo hacia el resto de España o Europa carecen realmente de sentido sin la base del gran puerto que el Plan General de Ordenación Municipal impide.