PERISCOPIO
01 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Les aseguro que el nombramiento de Elena Espinosa como ministra de Pesca y Agricultura no fue tan inesperado. En el PSOE había un grupo de diez notables que lo sabían desde el pasado jueves (unos) y desde el viernes los demás. Todos ellos juraron voto de silencio hasta que Madrid dejase caer la noticia. Fue toda una prueba de lealtad. Si se llega a filtrar antes, hubieran buscado al acusica hasta debajo de las piedras. Lo cierto es que despejada la duda de si Vigo contaría con una alta representación en el Gobierno, no terminan ahí las sorpresas reservadas por Zapatero para este rincón del mapa. Habrá otro nombramiento espectacular que, con toda probabilidad, recaerá sobre las espaldas de un vigués/a. Y no tardará más allá de tres semanas en saltar a la primera página de los medios. ¿Apostamos? Pues sin duda la Zona Franca es, en estos, momentos, la institución más apetecible en la ciudad. Como diría Suárez, puedo prometer y prometo que ya hay nombres en la recámara. Y esta vez no tendrán que ser mujeres, porque la cuota se considera cubierta. En Madrid tienen ya un cuaderno donde figuran al menos dos anotaciones. Una de ellas es un caballero sobradamente conocido y de alta consideración política y universitaria. Pero hasta la vuelta de Semana Santa, nadená. Por si alguien se pregunta por el nuevo subdelegado del Gobierno en Pontevedra, sigue pesando (y mucho) el nombre de Delfín Fernández. Dependerá de Pérez Touriño, que, en este caso, tiene la última palabra. Lo juro.