La caja de los truenos del PP

VIGO

Análisis | Consecuencias de las generales El ex diputado Rivas Fontán declara inaugurada la crisis de su partido y abre un frente entre los responsables provinciales y los barones conservadores locales

23 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El fracaso electoral del PP en los comicios de hace diez días sigue macerando en la cocina de la formación conservadora. El ex diputado y ex alcalde pontevedrés José Rivas Fontán ha sido el primero en reconocer como muy mala la situación de su partido tras unas elecciones en las que ha perdido 22.000 votos en la provincia y ha pasado a ser la segunda fuerza en Vigo y Pontevedra. Rivas destapa la caja de los truenos pidiendo dimisiones en su partido, eso sí, tras haber recibido dos pisotones en sus veteranos callos políticos. Primero no alcanzó la presidencia de la Diputación que asegura le había prometido el mismo Mariano Rajoy, y a continuación, quizás por la pataleta anterior, se quedó fuera de la lista de Pontevedra a las Cortes. La corriente de Rafael Louzán, con evidentes ramificaciones en Vigo, le ganó el pulso primero y el clan de la ministra Ana Pastor le cortó el camino a Madrid después. Pero si en algo tienen razón las críticas de Rivas es en señalar la atomización y encastillamiento que en el PP prontevedrés está surgiendo por los codazos que desde hace tiempo se dedican las distintas familias y baronías del partido a cuenta de las colocaciones y las sucesiones internas. Esa falta de sintonía no sólo afecta a las relaciones entre las baronías del partido, con la guerra que libran los populares en la ciudad de Pontevedra como batalla más evidente. En Vigo la consecución en segunda instancia de la alcaldía ha frenado la desconfianza que existe entre los diversos notables del partido, que desde las instituciones públicas que ocupan han aceptado, en unos casos con más agrado que en otros, cerrar filas alrededor del Ayuntamiento para hacer de él su escaparate político. La Zona Franca se ha convertido así por ejemplo en financiador de varios proyectos municipales y no pocas veces en bombero de sus necesidades. La alcaldía frena Mientras en Pontevedra la crisis es más evidente por ser cuna de múltiples cargos del partido que las urnas han dejado sin puesto, en Vigo el mantenimiento de la alcaldía frena las disensiones internas, que aunque latentes también son más que evidentes y se hacen públicas por ahora sólo de manera privada. La pérdida de seis mil votos y con ello la condición de primera fuerza de la ciudad no tienen por ahora ninguna traducción, aunque seguramente reforzará la idea del relevo en la dirección del partido, ocupada de manera interina por Pablo Egerique desde hace meses. Las críticas a la campaña hecha sobre todo por la ministra e incluso al perfil de la propia lista han comenzado a surgir, según reconocen fuentes del PP, que aseguran que la caja de los truenos se ha abierto una vez y temen que no se llegue a cerrar.