12 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.
OTRA VEZ delante del túnel del pánico. El mismo túnel en el que surge la sorpresa. En el que la sorpresa se torna en temor. El mismo túnel en el que la oscuridad cambia el temor en angustia y la angustia en pánico. El mismo agujero en el que tras el pánico estalló el dolor, la rabia, el llanto, la eterna pregunta. El túnel que traga y cambia vidas me engulló un día, me dejó el rastro de pólvora de sus paredes para siempre en la piel y en el alma. La sinrazón nos colocó el jueves a todos delante de ese túnel, aunque esta vez a casi todos sólo nos salpicó su tremor. Pero en las caras de tanta gente vi el rastro del interior del túnel, el mismo que un día desgraciado me cambió.