LA DRAGA | O |
10 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.RAJOY y Zapatero mantienen el duelo catódico. Llamazares y los partidos nacionalistas reciben las migajas de los telediarios. Los demás están silenciados por completo a pesar de que la variedad y pluralidad de los que se presentan a los comicios es enorme. La socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neuman escribió uno de los libros más lúcidos sobre Opinión Pública: La espiral del silencio. La teoría de este libro es que la opinión pública ejerce presión sobre todos los indivudos y el afán de no convertirse en un bicho raro, en una persona que piensa de manera diferente, el miedo, en definitiva, a no quedar socialmente aislado, hace que muchas personas se suban al carro ganador. De esta manera las opiniones mayoritarias, los partidos preponderantes van creciendo mientras que las minorías cada vez tienen menor número de militantes y su voz cada vez se oye menos. De los trescientos partidos que había en la transición se ha pasado a un pequeño ramillete que cada vez se va reduciendo más. A los grandes no les interesan los matices y su principal interés ha sido fagocitar a los más pequeños. El valor añadido inicialmente aportado por éstos ha quedado diluido en aras del consenso. Por eso algunos ha optado por salirse del sistema y encabezar sus propias propuestas. Pero esta no encuentran ningún eco en la prensa y, menos aún, en los medios audivisuales. Todo este proceso de polarización está debilitando la cultura política ciudadana y provocando una gran desafección de grandes minorías que se consideran marginadas y cuyas aportaciones tendrían que escucharse.