PERISCOPIO
21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Las encuestas han hecho acto de presencia. Los primeros sondeos traen de cabeza a los partidos en los últimos días. Por la autopista de los rumores se circula a gran velocidad. Por ejemplo, el sector nacionalista ha descubierto que la posibilidad de un resbalón electoral podría herir más de una susceptibilidad. No en vano se trata de la primera prueba de fuego de Quintana como jefe supremo de las fila del Bloque. Y se pretende repetir el número de parlamentarios, como mínimo. En la provincia de Pontevedra, donde se pierde un diputado, la batalla podría resultar más ajustada de lo previsto. Se daba por supuesto que el Partido Popular sería el sacrificado, al perder un parlamentario. Pero las dichosas encuestas prevén un ascenso de los votos de la derecha con mayor dimensión de lo inicialmente previsto. Lo que no deja de tener morbo es la guerra púnica que libra Carlos Príncipe para recuncar en la Cámara Alta, a costa de Curiel, primerizo en estos pagos, pero respaldado por la dirección socialista en Santiago y en Madrid. Anda el ex alcalde cosechando apoyos por cada esquina. Se le ve paseando y saludando a la diestra y la siniestra en un intento de ganarse, uno a uno, los sufragios necesarios para triunfar. A todos les advierte que la cruz hay que ponerla en su nombre (me refiero a la papeleta electoral) y que no se fíen del orden en que aparecen los candidatos... que lo importante es «acertar». Cuentan además que los saludos en los poquitos actos electorales en los que coincide con Curiel echan chispas. Entre los candidatos vigueses del Bloque hay más tranquilidad. Santiago Domínguez se está ganando día a día el respeto de la militancia y de los simpatizantes como el nuevo hombre fuerte del BNG en Vigo. El tándem Toba-Castrillo subsiste en la vida municipal, pero alejado de la primera fila de la campaña, y Olaia emerge como la cara amable del nacionalismo, dispuesta en todo momento a contestar y argumentar, algo que durante algún tiempo se llegó a olvidar en las filas del BNG local.