Los regalos de Louzán

| ANÍBAL BARBÓN |

VIGO

EL PERISCOPIO

14 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Atrás quedó la época en la que la Diputación Provincial de Pontevedra regalaba a sus diputados electos y cónyuges un buen relój para ellos y buenas joyas para ellas para cerrar el año en fraternidad. Todas las Navidades durante los tiempos en que Manuel Abeledo era presidente del organismo provincial los diputados, fueran del partido que fueran, aguardaban la pertinente comida navideña para abrir los paquetes, por no hablar de los viajes que se daban los ocupadísimos representantes provinciales, por ejemplo como el que hicieron a París, donde no quedó rincón turístico sin visitar. El nuevo presidente de la Diputación, Rafael Louzán , cambió radicalmente la política de regalos y vueltas por el mundo para pegar los estilos de la institución supramunicipal a la modernidad y al sentimiento patrio. El Celta y sus partidos en la Champions han sido, y volverán a ser ahora con el Arsenal, la guía por la que seguirán los viajes del ente provincial. Pero en los regalos también ha habido cambios. Nada de joyas ni relojes, porque además para muchos que parece que ya nacieron siendo diputados, ya no había más muñecas en las que poner el mecánico aparato. Ahora los diputados lucen en sus hombros modernos ordenadores portátiles en prácticos maletines por obra y gracia de la Diputación. El regalo, según se justificó, está pensado para que los diputados tengan a mano una herramienta con la que hacer sus cuentas, sus mociones y llevar sus asuntos al foro del ente provincial. Y así es. Se puede ver a los populares, socialistas y nacionalistas con el disco duro portatil, al que se sepa, nadie hizo ascos, si ni siquiera porque al ser un regalo en especie debería hasta tributar. Al margen de los buenos regalos la Diputación se ha convertido en los últimos meses en lugar de peregrinación para cuanta asociación, agrupación y entidad existe en la provincia. Y es que la generosidad con la que Louzán maneja los fondos de la Diputación le han hecho acreedor del sobrenombre del «magnánimo».