La Universidad constató la pérdida casi total de la flora y las dunas

La Voz

VIGO

No han sido pocos los inviernos en los que la arena de Samil ha reclamado su sitio. El largo paseo se ha visto invadido en varios de sus tramos por la playa, que en su origen era una gran duna de arena que se extendía a lo largo de kilómetro y medio y en trescientos metros de fondo. El avance de la playa sobre el paseo llevó incluso al BNG durante el pasado mandato a decidir que la arena cubriese el tramo final del enlosado para recuperar las dunas al menos en una parte. La idea de convertir el actual paseo en un trayecto de madera sobre pilotes también rondó en el Concello, donde los ediles Manuel Soto y el fallecido Agustín Arca reivindicaron en cambio en la última campaña rellenar con más arena la playa y prolongar el paseo desde Canido a Bouzas. Desde el departamento de Medio Ambiente de la Universidad de Vigo se dio a principios del 2000 la voz de alarma sobre el futuro próximo de Samil, al asegurar que o se retrasaba el paseo o el arenal, cada vez más estrecho y con mayor pendiente, acabaría por desaparecer. Enorme pérdida El citado estudio, que pese a ser encargado por el Ayuntamiento no ha tenido hasta ahora una traducción práctica, indicaba que el 90 por ciento de la flora, fauna y dunas de Samil había desaparecido desde que en el 70 se creó el muro. El cambio de plano y perfil de la playa, la pérdida de la variedad cromática del entorno, la ausencia total de vegetación, intensificada más aún con la ampliación del paseo en la zona de Cabo do Mar, y la variación incluso de la acción del mar fueron apuntados por dicho estudio, que además recalcó la situación de ilegalidad del paseo respecto a las nuevas normativas sobre la urbanización de la costa. La Ley de Costas del 88 prohibe la instalación de los paseos marítimos dentro de la ribera del mar, incluidas las dunas, como las que existieron en Samil y quizás algún día se vuelvan a generar.