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La Voz

VIGO

La Mirilla

20 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Sólo les falta emitir las señales horarias y la cantinela del Parte de Radio Nacional de España, aquel informativo oficial que, puntualmente, nos mantenía al corriente de la agenda del Jefe del Estado, pesca de salmones incluída. Me refiero a la colección de aparatos de radio antiguos que Carmelo del Río ha logrado reunir en el último medio siglo, buena parte de los cuales expone estos días en la Federación El Olivo. Electricista de profesión, era apenas un adolescente cuando se sintió atraído por aquellas cajas de madera parlantes, hoy convertidas en piezas de colección. Las tiene de las más diversas procedencias: Valencia, Valladolid, Zamora... y Nueva York. Desde la ciudad americana le trajeron una RCA Victor en muy mal estado. Tras una temporada en la UVI de su casa de Bouzas, logró hacerla funcionar perfectamente, como todas las demás. Carmelo se enfrenta a dos carencias a la hora de recuperar y mantener los aparatos, la de piezas originales, y la de espacio. «Si entra una radio más en casa mi mujer me va a echar a mí», bromea. El primer problema procura solucionarlo a base de destripar radios inservibles y guardar cuidadosamente cada elemento aprovechable. En cuanto al segundo, le gustaría que algún museo se interesara por la colección. Pues dicho queda. Esta vez toca Méjico. La del lunes no era la primera vez que Caixavigo cruzaba el Atlántico para abrir oficinas. Ni será la última porque la de Chile está en capilla. Es lo que, en palabras del director comercial de la entidad, Gregorio Gorrián, han bautizado como Plan América. Desembarcaron en el continente hace un año. Fue en Miami. Y los números confirman que hay negocio. No hay truco, salvo cumplir fielmente el primer mandamiento: emplazar las oficinas en lugares con mucha población gallega. Por cierto que la de Méjico, que inauguró la embajadora, Cristina Barrios, está en el edificio más alto de la capital. Así es fácil verlas venir. Un paso atrás para tomar impulso. Eso es lo que ha hecho el nuevo propietario de Cerchas, una de las cafeterías más emblemáticas de Baiona. Tomás García pretende que el céntrico local, situado en plena avenida de Elduayen, recupere su interés como punto de encuentro, aquel que en su día vio nacer la movida baionesa. Además de un agradable escenario, el principal reclamo es ahora el café. Hay olores y sabores recién llegados de Jamaica, Colombia, Brasil, África... Los amigos de Juan Valdés están como quieren en la real villa.