El alcalde pisa el acelerador

VIGO

Reportaje | La apretada agenda de Ventura Pérez Mariño Despedidas, bodas, charlas, homenajes, el regidor se despide con un ritmo de trabajo frenético

05 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El alcalde de Vigo en funciones vive sus últimos días a un ritmo frenético con la despedida de todos los trabajadores y representantes de colectivos. Por si los actos que figuran en la agenda fueran pocos, en ocasiones añade los que surgen sobre la marcha. Es lo que sucedió ayer cuando advirtió que no había ningún concejal disponible para oficiar una boda civil en el Concello. Ni corto ni perezoso subió a la novena planta e improvisó una ceremonia en la que no faltó de nada. Antes, se interesó por algunos detalles de la vida de Modesto y Marisela, hasta el punto de comentar la novía que parecían los cursos prematrimoniales. Con anterioridad, a las diez de la mañana, Ventura Pérez Mariño explicó la Constitución como máximo valor de concordia y tolerancia a los alumnos de sexto de primaria del colegio público Rosalía de Castro. A las 11.00 horas descubrió una placa en homenaje a los voluntarios del Prestige por su trabajo desinteresado para paliar los efectos de la marea negra. En el transcurso del acto destacó que las sociedades son más maduras cuanta más gente muestra su preocupación por los problemas de los demás. Calificó a los voluntarios como la sal de la tierra y reconoció que es en estos actos, en los que el núcleo central es la generosidad, en los que más a gusto se encuentra. Las mujeres de la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer, que celebraban en el auditorio municipal el Día Mundial del Voluntariado, aprovecharon la ocasión para saludar y dar algún que otro achuchón a Pérez Mariño. Otras se acercaron al concejal de Vía Urbana y le preguntaron: «¿Es usted Miguel Barros?» Ante la afirmación de éste, respondieron: «Pués no se desvíe ¿eh?» Con la misma, continuó el baño de multitudes en la Praza do Rei.