Reportaje | El mandato de Pérez Mariño Durante su breve gobierno, el alcalde ha sido objeto de una oposición muchas veces destructiva por parte del PP y BNG. Él asegura que la suya será constructiva
02 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El mandato de Ventura Pérez Mariño ha supuesto para el ex juez un auténtico vía crucis al contar con una oposición generalmente destructiva desde el momento en que cogió el bastón. El mismo día de su toma de posesión, su familia ya fue objeto de alguna acción de mal gusto. No hizo más que abrir la boca para bajarse el sueldo y tanto sus socios de gobierno del BNG, como la oposición del PP se le echaron encima. Lois Castrillo declaró: «O PSOE plantexa un debate que non está na cidade e facer bandeira pública desto é un xesto cara á galería». Para Corina Porro la decisión demostraba prepotencia. Treinta días después Apenas un mes después de ocupar el sillón de la Praza do Rei, vino el caso Balaídos. La decisión del alcalde de pagar sólo la reparación del estadio que marcaba el convenio y de no construir un nuevo campo en el mismo lugar si perjudicaba a Citroën, puso el grito en el cielo de Lois Castrillo. El ex alcalde le acusó de generar polémicas fuera de agenda para ocultar otros temas y calificó de carallada la discusión sobre quién pagaba la reforma del estadio. Las críticas con motivo de la adjudicación de la basura selectiva no fueron para menos. En esta ocasión partieron del grupo municipal del PP y más en concreto de José Manuel Figueroa. El concejal le achacó cierta complicidad con el pasado del PSOE y advirtió que en el proceso se mantenía la sombra alargada de alguna persona de la anterior corporación. El mismo día, la portavoz del PP, Corina Porro criticó públicamente a Pérez Mariño por coartar la libertad de expresión. Porro resumió los tres meses de mandato como una etapa de dedicación a las relaciones públicas en lugar de a la gestión. La elaboración del nuevo Plan General ha sido otro de los caballos de batalla de los cinco primeros meses de mandato municipal. BNG y PP se desmarcaron del PSOE cuando éste mostró sus reservas sobre algunos aspectos del documento urbanístico. También se quedó sólo el grupo socialista a la hora de nombrar al nuevo gerente de urbanismo y en la oposición a la concesión de licencia a las torres de viviendas del proyecto urbanístico Finca do Conde. El derribo de los aparthoteles de Samil provocó las críticas de la jefa de la oposición. Corina Porro expresó que el alcalde quería dar una primera impresión de legalista falsa. A su entender, no se puede dar esa impresión de querer cumplir con la ley y, por otro lado, ser injusto con las personas. La subida del recibo de la basura para adaptarlo a las nuevas tarifas de Sogama, no sólo fue rechazada por el BNG, sino que los nacionalistas vertieron duras imputaciones contra los ediles del PSOE. La decisión de Pérez Mariño de expulsar del gobierno a sus socios del BNG por entender que las diferencias eran constantes no hizo más que agudizar la crisis. Lois Castrillo declaró que «as veces hai que dar un golpe na mesa, pero outras moitas hai que ter paciencia». El portavoz nacionalista añadió que «Ventura non sabe combinar nin os espacios, nin os tempos, nin con quen fai as cousas». La decisión de Pérez Mariño de ofrecer a la oposición la entrada en la comisión de gobierno, fue respondida por Corina Porro como «la primera vez en la historia que se plantea algo así». La dirigente popular explicó la negativa de su grupo a aceptar la oferta : «No veo lógico que el PP entre en una comisión de gobierno de la que deben formar parte los concejales que tienen a su cargo áreas de responsabilidad, que no es nuestro caso». Más duro todavía fue el nacionalista Xabier Toba quien dijo del alcalde que le pasó como a las águilas, que pueden volar muy bajo, a la altura de las gallinas, y bajar al terreno de las amenazas. Acusó al PSOE de falta de diálogo y de sectarismo. Bloque y PP pusieron de nuevo contra las cuerdas a los socialistas con el acuerdo que redujo el número de ediles liberados del PSOE. Entre las últimas acusaciones figuran las de Lois Castrillo, quien responsabilizadó a Pérez Mariño de dejar que se perdieran diez millones de euros en infraestructuras. La votación sobre la cuestión de confianza que provocó el cese del alcalde ha sido la última en la que coincidieron BNG y PP. Pérez Mariño ha asegurado que a partir del día 13 ejercerá una oposición constructiva.