Lo de Vigo huele mal en Madrid

| ANÍBAL BARBÓN |

VIGO

EL PERISCOPIO

01 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El cese de Ventura Pérez Mariño retumbó en la prensa de la capital, de distinta manera, pero retumbó. Críticas al BNG, cuchillos afilados contra la dirección socialista, mezcla de la cuestión con el problema vasco o las alianzas catalanas, de todo un poco, pero alguno aprovechó para ir más allá. La que más fuerte pisó en sus apreciaciones fue la viguesa, pero afincada en Madrid desde hace décadas, Pilar Cernuda . La comentarista política no desaprovechó la oportunidad que tuvo en la mañana de ayer en los micrófonos de la Radio Galega para decir textualmente: « Castrillo está amparando intereses urbanísticos espurios que algún día tendrá que explicar». Ahí es nada la interpretación que Cernuda hizo de la postura del BNG vigués y en concreto de su portavoz Lois Pérez Castrillo , similar eso sí a la que Manuel Campo Vidal hizo en su crónica política semanal al decir que el del sábado fue «en la Galicia sur un día de fiesta para los especuladores del suelo y los amantes de las irregularidades urbanísticas: Ventura Pérez Mariño ya no es alcalde. El Bloque tendrá trabajo para explicarlo. El feismo está también presente en política», dixit . Mientras en Madrid la prensa hace sus revelaciones e interpretaciones con gafas capitalinas, en Vigo no fueron pocos los medios que saludaron la caída de Pérez Mariño al interpretarla como la ruptura de la igualdad de oportunidades informativas y económicas que para periodistas y medios se había implantado en el Ayuntamiento. Por eso algunos no se recatan a la hora de reconocer que tras el cese «se recobra la ilusión». Supondrán que las primicias llegarán como en los últimos años descolgando tan sólo el teléfono y que la caja registradora se volverá a llenar con los cuartos que el Concello deja de invertir en hacer ciudad. Y mientras no son pocos los que sin disimulo maniobran para resituarse en esta santa ciudad, otros optan por dar varias decenas de pasos atrás alimentando el fuego del odio y la venganza. Así, militantes del socialismo viejo empezaron ayer a mover la peneira del partido y hacer ruido. Ellos quieren que se convoque una asamblea para que sea la militancia la que decida si se pacta con el Bloque o no. Y ya verán hoy como sus deseos son recogidos con amplitud por los que están tan ilusionados. Claro que no se hizo lo mismo a la hora de consultar a la militancia nacionalista que quería un mejor y mayor entendimiento con el PSOE en el Concello. En todo caso, los afiliados que quieren tomar la palabra en la sede socialista, algo respetable y aplaudible por otra parte, son jaleados por quienes antes mandaron en la agrupación e incluso por alguno que manda ahora. Para que lo entiendan, los que quieren asamblea son los de Carlos Príncipe y a los que no le importaría, los de Miguel Barros , que aunque juró fidelidad eterna a Mariño es de los que creen que hay que hablar con el BNG aunque pasearan el sábado a su alcalde. En todo caso que nadie se disguste en exceso, se ilusione en demasía, hable sin contención o maquine sin freno, porque ésto acaba de empezar. Faltan días y días de declaraciones, confesiones personales, estrategias y despistes. Porque aquí son muchos los que se juegan mucho, pero seguro que muy pocos de ellos estarán pensando en el bien de la ciudad y de los vigueses. Así es la política, el mundo del cuanto peor mejor para algunos que nos darán un fin de año más propio de los carnavales que de las fiestas de Navidad.