La Mirilla Chus Lago vuelve a pisar el monte después de meses de obligada convalecencia, en los que ha descubierto los secretos de la danza del vientre
01 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Lo dijo bien claro desde el primer momento. Chus Lago no puede esperar más. Vuelve a la montaña. Dice que «de forma suave», pero en su primera caminata unió sin problemas el Galiñeiro con el Aloia. Total, cuatro horas de nada, que para ella deben de ser como veinte minutos para una servidora. «Me sentí como si hubiera cruzado el Himalaya», cuenta entusiasmada. En un ataque de optimismo, está dispuesta a volver a poner a prueba la maquinaria el domingo. Claro que tiene truco, porque lo cierto es que nunca ha dejado de engrasarla. Como todo eran prohibiciones por parte de los médicos, optó por entregarse a la danza del vientre, cuyos secretos ignoraba. Ahora sabe que es un ejercicio estupendo para soltar los músculos, mover la columna o relajarse. Creo que su profesora, Lilian, ha ganado una discípula para la causa. Y ahora que Chus Lago empieza a ver la luz al final del túnel tras las congelaciones del Pobeda, y que pretende recuperar los entrenamientos junto a su inseparable preparador, Jorge Méndez, no estaría de más que el Concello (léase concejala de Deportes, María José Porteiro), hiciera un gesto. Organizar recepciones y posar para fotos de felicitación está bien, pero si las palabras fueran acompañadas de obras estaría mejor. Por increible que parezca, el Instituto Municipal de Deportes ha puesto más de una vez la proa a la montañera viguesa más internacional. Tal vez el alcalde o la concejala del ramo lo ignoren, pero se le ha llegado a negar el acceso al recinto de As Travesas para entrenar, pese a trabajar en sus instalaciones desde hace 20 años. ¿Se imaginan que los responsables del velódromo de su pueblo le pusieran chinas a Indurain cuando iba por el segundo, tercero, cuarto o quinto Tour? Pues el palmarés de Chus es igual de épico. Tal vez como es de casa no le damos importancia. Ahora que anuncia que vuelve a sudar la camiseta, no estaría mal aprender de los errores. Lamentarse luego no tendrá sentido. El que avisa... Son varios los gimnasios que se pelean por sus servicios y le abren las puertas de par en par para lo que quiera, igual que se pelean entidades de toda España porque les haga un hueco en su agenda de conferencias, ayuntamientos incluídos. Oído, cocina. Otra que ha empezado la cuenta atrás es Maribel García. La joven viguesa se batirá el cobre el próximo 25 de noviembre con otras ocho bellezas del resto de España. Tendrá que ganar por los pelos si quiere convertirse en la imagen de Pantene, además de embolsarse 6.000 eurillos. La marca de cosméticos ha dividido el mapa peninsular en nueve zonas, y convocado sendos casting en cada una de ellas. Maribel fue una de las 500 inscritas en Galicia. Ahora sólo tiene llegar a Madrid con el mismo desparpajo que lo hizo a Santiago y, por supuesto, con el mismo brillo en el pelo. El resto ya será cosa del jurado. Si de algo no se puede acusar a la organización Fundai es de desprevenida. Por el contrario, tan prevenida es que ya ha convocado una cena a mes y medio vista. Hace bien, porque ya se sabe que, a medida que se acerca la Navidad, las agendas están repletas de compromisos. Habrán pensado que el que da primero, da dos veces. Pues anoten. Organizan una cena benéfica el 12 de diciembre. La cita será a las 22 horas, en la marisquería Bahía. Los fondos recaudados se destinarán al áera de cooperación internacional, a través de los cuales Fundai desarrolla numerosos proyectos en países del Tercer Mundo. Los interesados pueden ir reservando las entradas en el 986 115 324. Lo dicho, esto se llama anticipación. Por el contrario, los que no pueden esperar ni un minuto son aquellos que quieran tomar parte en el certamen de cuentos y leyendas que organiza el Concello de Mondariz Balneario. La fecha límite de entrega de originales acaba mañana. Curiosamente, la cena de entrega de premios está fijada para el mismo día que la de Fundai, el 12 de diciembre. No, si al final van a tener razón.