Reportaje | La policía local aprende a lidiar con conductores agresivos
31 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El próximo lunes entran en vigor las astronómicas sanciones a los conductores que estacionen en doble fila. Y todo lo que afecta al bolsillo enfurece al ciudadano, a lo que se suma el caos de tráfico. Oportunamente, el Concello contrató a dos psicólogas de la Academia de Policía Local de Barcelona que impartieron un cursillo de tres días a una treintena de agentes en la que aprenden a calmar a los ciudadanos agresivos a base de diálogo y «poner buena cara». Al menos esa es la receta del concejal de Tráfico, Xulio Calviño, quien clausuró ayer el cursillo. «Hay que ser realista. Es normal que la gente esté crispada por el tráfico y responde mal si le multan. El agente debe ser comprensivo y no tomarse los insultos como algo personal. El objetivo es impedir que el natural enfado desemboque en una agresión verbal, lo que conllevará una detención innecesaria», afirma la psicóloga Montserrat Bravo Lluch. Por ello, estos cursos pasan por ser los más demandados entre los ayuntamientos españoles, aunque la presencia de alumnos no es muy elevada. Sesiones en grupo En este cursillo, los policías siguen sesiones de grupo en las que interpretan papeles de malos y buenos. En un caso práctico, los agentes interpretan a una pandilla que hace el botellón en una plaza. Una vecina alerta a los municipales, quienes intentan convencer al grupo para que no haga ruido. «Los jóvenes están a la defensiva porque creen que la policía piensa que hacen algo malo», indica la psicóloga. Luego, examinan en corro la actuación. «El policía puede controlarles con su tono de voz pero si vuelven a molestar más debe obligarles a marcharse». En otro caso simulado, una señora mayor acusa a un joven de robarle la cartera del bolso. La psicóloga recomienda que el agente indague primero si la víctima no ha olvidado su dinero. Obviamente, estos consejos no valen para reducir a delincuentes peligrosos.«