Cuentos Municipales
29 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.OS DOS rivales irreconciliables, que especialmente en los últimos tiempos han protagonizado tantos desencuentros, sueñan juntos, según la versión de Martín Códax y Cachamuíña. Aunque física y políticamente están tan distantes, y lo prueba que su sociedad no ha funcionado, El Principito Valiente y El de la Triste Figura sueñan juntos. O para mejor decir, en la lejanía tienen el mismo sueño simultáneamente. Los dos se colocan en el horizonte 2015, ese año que según nos dijo Manuel Fraga en el debate sobre el estado de la autonomía será un prodigio para Galicia, porque nos habremos acercado un poquito más a los niveles de España y Europa... aunque estaremos lejos en parámetros económicos y sociales. Eso que definen con el palabro de convergencia. El caso es que el sueño a dos consiste en que en 2015 tanto El de la Triste como El Principito ... ¡serán sendos abuelos Cebolleta, y les contarán a sus nietos qué sucedió allá en un mes de octubre de 2003! Un mes, dicho sea de paso, con erre, que es de buen marisco pero también recuerda aquellos tiempos del glorioso Pontevedra futbolero y su «¡Hai que roelo!» La historia contada por El Principito a su nieto Venturita se resume en media docena de líneas: Harto de encontrarse con un puñal en la espalda cada mañana y de conocer las insidias de sus socios mediopensionistas, jaleadas por determinados medios de comunicación, terminó por cesar a El de la Triste Figura y al personal a sus órdenes. Guarda -dice- docenas de testimonios escritos que le agradecen lo que hizo. A cada paso que dio se miró en el espejo: se seguía reconociendo y se veía digno... y no paró. Por su parte, El de la Triste Figura le comentó a su nietecillo Loisiño que no estaba dispuesto a consentir que llegara a tener el aprecio mayoritario -por singular y diferente- quien le había arrebatado el cargo de alcalde desde un partido coaligado al suyo. Le puso la trampa provocadora y El Principito llegó a caer en ella, aunque no cesó en la Alcaldía hasta cumplir el mandato. Han contado sus historias El Principito Valiente y El de la Triste Figura y, una vez terminados sus relatos, coinciden por casualidad. Incluso guardan las formas y en plena calle del Príncipe charlan, a pie firme, unos instantes. Cuando están de conversación, pasa ante ellos El Papá de Sissí, que ahora, en 2015, es alcalde. Lo lleva siendo, al frente del PP y con una holgada mayoría absoluta desde las elecciones de 2007. El Papá de Sissí era el barbado conselleiro de Pesca aquel 2003 de la gresca entre El Principito Valiente y El de la Triste Figura, que no advierten de entrada el significado del cordial saludo del regidor municipal. -¡Gracias a vosotros! Tras de El Papá de Sissí aparece Manuel Fraga, rejuvenecido, con la banda de presidente de la Xunta que se coloca en las grandes ocasiones. Se le ve felicísimo y con ganas de repetir en el cargo. -¡A ver cuando conseguís liberarme de esta pesada carga, que voy a llegar a presidente centenario cualquier día! No hace falta que os queráis, pero al menos, ¡poneros de acuerdo, por favor!