Crónica | La crisis empieza a templarse El portavoz del grupo nacionalista bajó a la alcaldía para reunirse con el alcalde nada más recibir una carta de Pérez Mariño proponiendo un encuentro personal
29 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La incredulidad era general. Ni los más optimistas en el grupo socialista esperaban que Lois Castrillo tuviera el gesto de bajar a la alcaldía a vuelta de correo. En la tarde del martes la misiva de Pérez Mariño llegaba a la oficina del BNG, pero su portavoz asegura que no la leyó hasta primera hora de ayer. Un rato después compartía mesa, que no mantel, con su sucesor en la alcaldía. La visita pilló por sorpresa a todos, desde los funcionarios hasta los propios políticos y los periodistas. El PSOE había anunciado un gesto pero se contaba con que el BNG, supuestamente el ofendido en la crisis, iba a tomarse su tiempo antes de responder. Muy al contrario, Castrillo decidió tragarse sus palabras de unos días antes («é a última oportunidade para que o alcalde dimita») y sus alusiones a la ilegimitidad de que Pérez Mariño ocupe la alcaldía. Con absoluta deportividad bajó de la octava, la planta donde está la oficina nacionalista, a la primera, sede de la alcaldía que tan bien conoce. Allí estuvo reunido veinte o veinticinco minutos con el alcalde. Alguien le vio entrar y la noticia empezó a circular. Entre cuchicheo y cuchicheo de funcionarios empezaron a llegar periodistas. Para decepción general no fue posible contemplar su retorno. Castrillo eligió la salida de servicio para amolar a los fotógrafos y después abandonó el edificio municipal, aunque al rato dio la cara. Él por el Bloque y María Xosé Porteiro desde las filas socialistas explicaron el encuentro. Castrillo estuvo más suelto pues para algo conocía la conversación de primera mano, pero no hubo versiones disonantes: primer encuentro, tono personal y nulo avance político. Castrillo aclaró que volverá a acudir cuando el alcalde le convoque, lo que conduce a pensar que la crisis empieza a encauzarse.