El tramo intermedio de Matamá es el más retrasado porque las constructoras sólo han desbrozado el monte Los desmontes y la instalación de pilotes van más avanzados en los extremos del vial
04 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Tras casi dos décadas de espera, las obras del segundo cinturón ya son visibles para el ciudadano. El Ministerio de Fomento acometió ya un 60% de la obra, a falta de que comiencen los trabajos en Matamá. Las máquinas excavan a pleno ritmo en Valladares y Navia, los dos extremos del vial. En dichas zonas, San José y ACS construyen actualmente tres viaductos sobre el Lagares, Casás y el Parque Tecnológico de Valladares. Todo debe haber finalizado en dos años. El coste ascenderá a 90,9 millones de euros. En un extremo, las obras del viaducto de Navia están paralizadas y dejan inconcluso el nudo de Castrelos y Bouzas. Fomento trabaja a pocos metros, en los viales de Ricardo Mella y Camposancos, y levanta un puente sobre el Lagares. El tramo intermedio, entre Fontesanta y el colegio Barreiro, sigue congelado. El Gobierno ha rechazado la construcción de un túnel de dos kilómetros que uniría estos tramos debido a su elevado coste. La solución más barata consistirá en practicar desmontes, lo que generará taludes de hasta 40 metros. Los operarios sólo han desbrozado una pista en el monte por donde discurrirá la futura circunvalación. En el campo de fútbol de Matamá, las máquinas se han limitado a derribar los eucaliptos. Desmontes Los desmontes han sido la solución para la zona de Balsa y Fontesanta. Los vecinos y obreros comentan que allí se ubicará la rotonda más grande de Europa, con 400 metros de diámetro. Un ramal de este nudo dará servicio a Citroën. Los vecinos de Balsa ya están acostumbrados a oír la sirena que avisa de las voladuras para demoler esta montaña granítica, a que las piedras les caigan en los tejados y a que los obreros corten el tráfico. Los trabajos avanzan a buen ritmo pero el inicio de las lluvias ha convertido en un barrizal la pronunciada cuesta de Casás a Devesa do Rei. Los camiones que cargan la tierra no tienen potencia para sortear este terreno empinado y fangoso. Los transportes tampoco disponen de una zona para verter los escombros, por lo que las constructoras han levantado una montaña artificial a costa de cegar un manantial. «Esto será un barrizal en invierno», vaticina un peón. Desde el alto de Fontesanta, el conductor podrá divisar una espectacular panorámica de Samil y las Illas Cíes. «Non pensei que houbese tan boas vistas desde aquí e Beade», admite el obrero. En Valladares y Beade, una culebra de tierra serpentea cuesta abajo, paralela al Parque Tecnológico. Allí, los desmontes para unir el segundo cinturón con la autopista a Baiona y la A-9 van muy avanzados.