Reportaje | Un recorrido por el pasado El Palacio de Cristal de la capital del Duero acoge hasta finales de diciembre una colección que visita por primera vez la península con 44 fósiles del Cretácico
25 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Fueron los amos de la Tierra. Dominaban el planeta cuando el ser humano no era siquiera una hipótesis. Ocupaban todo el globo: conquistaron los mares, el aire y los territorios más inhóspitos. El reinado les duró más de cien millones de años. Después, un meteórito y unas glaciaciones los convirtieron en historia, en huesos enterrados, en retazos de la evolución y películas de Spielberg. Ahora los dinosaurios han vuelto a la península ibérica. Todo ha cambiado desde que se extinguieron hace 65 millones de años. Donde antes había bosques ahora hay edificios de cristal y acero. Y precisamente uno de esos ejemplos del poder humano será su hogar hasta el próximo 21 de diciembre. El Palacio de Cristal, uno de los edificios más bellos de Oporto, dotado con una majestuosa cúpula con casi 800 claraboyas, alberga desde esta semana 44 fósiles de especies del Cretácico. Entre ellos destacan los esqueletos casi completos de catorce dinosaurios, procedentes del desierto del Gobi, en Mongolia. Allí los encontró el paleontólogo mongol Rinchen Barsbold, que saltó a la fama con el hallazgo. Desde entonces la colección forma parte del patrimonio de Mongolia, que lo cede temporalmente a ciudades como Oporto. De hecho, la urbe lusa es la primera de la península que recibe a estos saurios, después de que pasasen por capitales de la talla de Milán o Helsinki. La exposición, promovida por el Ayuntamiento y la Universidad de Oporto, promete ahora convertirse en uno de los mayores éxitos culturales de una ciudad poco dada a grandes dispendios científicos. Quizá por ello esta vez se ha hecho un esfuerzo, abriendo una exposición con calado: no en vano, el escenario del Palacio de Cristal tardó casi diez días en ser montado. Para ello precisaron casi 6.000 metros cuadrados de lona, utilizados para cubrir los 768 tragaluces del local, convirtiendo así un pabellón de exposiciones en una espectacular selva jurásica. Ahora, quienes deseen perderse en el tiempo para jugarse el tipo con las mandíbulas de los dinosaurios deberán pagar cinco euros. Ese es el precio de contemplar a los que fueron reyes de la Tierra.