La oposición, descolocada

La Voz

VIGO

Cuentos Municipales

17 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ACHAMUÍÑA, remedo del viejo héroe de la Reconquista, que ahora se gana la vida cobrando recibos de seguros de decesos de La Fe, tiene cada días más confianza en su tatarabuelo Martín Códax, que ya sabe el lector que en estos tiempos que son tan malos para la lírica vive gracias a su jornada nocturna en Citroën. Razón por la que sin duda ha sido contrario en todo momento al negocio lúdico-deportivo del Real Club Celta, que ha desbaratado El Principito Valiente . Por esa confianza, recurre a él ante la menor duda. - Ya le he oído dos o tres a la portavoz, nuestra bienquerida Sor Alegría -dice Cachamuíña - que la oposición municipal actúa mal, que cuando alguien gobierna como El Principito Valiente , con un tono sereno, no se le puede cuestionar desde la crispación. La derecha municipal, según Sor Alegría , aparece descolocada. - ¡Hombre, tampoco hay que pasarse! Y menos quien ha acreditado hablar y escribir como los propios ángeles y hasta ha dado clases de oratoria, que es el caso de Sor Alegría . No se puede decir precisamente que esté descolocada una oposición formada por diez personas de las que tres tienen dedicaciones exclusivas con sueldos cuyo monto es superior al de muchos directores generales. Más bien -señala Martín Códax - cabrá decir que está desnortada o cosa semejante, ¡pero descolocada! Que les pregunten a los que hacen cola en el INEM si eso es estar descolocada. Al fondo de Queta Hilton, la cafetería del Concello, dos concejales populares miran insistentemente hacia Martín Códax y Cachamuíña , como si les conocieran o reconocieran. Más cerca, El Destroyer, el hombre que le plantea innumerables pleitos urbanísticos al Concello y además se los gana, sonríe porque él sí los conoce, y parece que incluso pudiera estar de acuerdo con lo que dicen. - Pues si la oposición mayoritaria está desnortada, mi querido Martín Códax -toma el hilo nuevamente Cachamuíña- será cuestión de que les llevemos al planetario y les enseñemos dónde están el norte, el sur, el este y hasta el oeste. Poreque representan muchos votos, como para procurar acertar. - La verdad es que yo tenía confianza en La Esperanza Rubia, esa líder tan popular -dice Martín Códax -, pero me pasa con ella lo que a ella con El Principito Valiente . Ya no creo en lo que pueda hacer. Daba por hecho que tendría más ideas ingeniosas al levantarse cada mañana - Tienes razón, mi querido tatarabuelo, desde que la oposición empezó a actuar poco más ha hecho que presentar quejas por baches, suciedades y cosas por el estilo. Y luego, para colmo, cuando hay asuntos de calado, las huestes de La Esperanza Rubia tardan en manifestarse como si necesitaran reunirse durante veinticuatro horas en meditación trascendente. A dos pasos, El Destroyer no para de sonreira, tanto los dos concejales del PP se acerca a nuestros personajes. - ¡Acaso son ustedes hijos de Chuco de Ningures ? -llegan a preguntarles, con un aire como si fueran a hacerles el ADN, si resultara necesario. Por la cara que les ponen, los concejales se alejan, muy educaditos, pero se alejan. - ¡Qué oportunidad he perdido, Cacha ! -dice Martín Códax -. Debí decirles quién soy, un viejo y prestigioso poeta en paro, al que el Concello no quiere ayudar. Seguro que me pensionaba de inmediato el amigo de estos señores, el presidente de la Diputación, ese primo de Zumosol con ribetes políticos al que recurren en cuanto pueden fastidiar al Principito.