La Mirilla El Concello se embarca en dos proyectos de talasoterapia en antiguas plantas conserveras y otras ofertas de ocio o culturales como estrategia para mejorar su economía
15 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El objetivo es el visitante con un nivel adquisitivo medio-alto y posibilidades de pasar una temporada en Cangas en cualquier momento del año, no sólo en verano. El Concello de la villa se ha propuesto convertir al turismo en uno de los principales recursos económicos del municipio. Ya es una fuente de ingresos importante. Sólo en agosto pasaron por sus oficinas de turismo más de 9.000 personas. Pero ahora se busca un turismo de calidad y no estacional. Para lograrlo, el Ayuntamiento se ha embarcado hace ya algún tiempo en dos importantes proyectos: urbanizar la parcela de la antigua fábrica de Massó, y convertir sus 190.000 metros cuadrados en un centro de ocio global y de calidad, y promover la construcción de un centro de talasoterapia con alojamiento en las abandonadas instalaciones de Curbera en Ameixide, en la parroquia de Hio, de algo más de 100 años de antigüedad. Alternativa de futuro La futura actuación de Massó está bastante definida y en un mes se presentará un anteproyecto con todas las actuaciones. Por su parte, la propuesta de Curbera está aún en ciernes. «En estos momentos es necesario diversificar la economía de Cangas. Esta ha sido una villa eminentemente pesquera; siempre se ha trabajado en el mar y seguiremos haciéndolo, a pesar de los últimos problemas. Pero hace falta ampliar las fuentes de ingreso. Esto se consigue mejorando las infraestructuras y dotaciones, pero también con alternativas, como el turismo. Queremos hacer un planteamiento serio y de futuro. Tenemos recursos naturales, pero la realidad es que este sector es hasta ahora limitado en este ayuntamiento». El alcalde de la villa, José Enrique Sotelo, se ha propuesto que antes de que concluya esta legislatura estén, por lo menos, encaminadas ambas actuaciones. La fábrica de Curbera en Ameixide era una antigua salazón de pescado, ahora sin actividad ni uso concreto. La parcela tiene algo más de 31.000 metros cuadrados. Su edificación principal, donde se desarrollaban las labores industriales, está compuesta por seis naves rectangulares, que el Concello desea conservar por su interés artístico e histórico. Las ventanas del frente tienen vistas a la ría de Aldán; es la zona donde previsiblemente se construirán las habitaciones, cerca de 40. La idea parte del actual propietario, un armador de Cangas, e incluye instalaciones de balneario y recuperación física. Gustó en el Ayuntamiento desde el primer momento. Aún así, la oferta propuesta tiene que pasar por la redacción de un convenio y su inclusión en el próximo plan de ordenación municipal de la villa, que se presentará para su aprobación inicial en noviembre de este año. De momento lo único que hay es este borrador presentado y la intención municipal de que salga adelante. El PGOM de Cangas también abordará las actuaciones en la parcela de la antigua fábrica de Massó, que se instaló en 1939 y llegó a dar empleo a cerca de 1.000 personas. Se hará un centro comercial, un hotel con instalaciones de talasoterapia, un pequeño pueblo en el centro y albergará el Museo da Balea. Este futuro centro cultural, un reconocimiento a una actividad de gran importancia para la economía de Cangas durante años (la última ballenera que se cerró en España fue la de Massó, en 1985), se construirá en la antigua salazón y el Concello está en vías de conseguir también un centro de recuperación de cetáceos, que también pretenden Bueu y Vigo. A principios de este mes el proyecto recibió un nuevo impulso de la Consellería de Medio Ambiente, que se comprometió a elaborar un proyecto para el edificio, previsiblemente el antiguo matadero de Cangas. Esta semana se espera una respuesta en el Concello. Además, se ha logrado la aprobación de Costas, que manifestó que se respetaba en el proyecto la línea de protección establecida por el ente estatal.