Los vecinos ya no se alarman

VIGO

Un proyecto de diecinueve bloques de cuatro alturas provocó una movilización de las asociaciones en 1996, alentadas por las denuncias de «pelotazo» de BNG y PSOE. Ahora se recalifican 450.000 metros para viviendas y hoteles

09 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Hubo un tiempo en que las subidas de impuestos municipales y las operaciones urbanísticas eran saludadas con manifestaciones, recogidas de firmas en la calle y acusaciones de corrupción. Fue durante el mandato de Manuel Pérez (1995-1999) y los estiletes eran las asociaciones de vecinos. Cualquier análisis objetivo, desprovisto de afinidades políticas o criterios ideológicos, sabe que ni la Federación Eduardo Chao ni la oposición (PSOE y BNG están ahora en el poder) son ya lo que eran. Y muchos concluirán que afortunadamente. La propuesta de urbanización de Samil es un buen ejemplo de cómo han cambiado los tiempos. Lo que el PP pergeñó en 1996, bajo acusaciones de pelotazo y hasta acampadas pidiendo referéndums, fue la construcción de diecinueve bloques de viviendas de tres alturas y aprovechamiento bajo cubierta detrás de la avenida de Samil. Servicios Se trataba de levantar quinientas viviendas sobre una superficie de 88.000 metros cuadrados, favoreciendo la creación de servicios y aparcamientos para los usuarios de la playa. Un castizo diría: «Moco de pavo comparado con lo de ahora». Bien es cierto, para hacer honor a la verdad, que la propuesta actual de crear hoteles sobre más de 150.000 metros y bloques residenciales en otros 300.000 está acompañada de una atractiva propuesta para alejar el grueso del tráfrico y liberar la primera línea de playa. Puede que en el período de alegaciones surjan protestas y alguien manifieste su disconformidad. Pero ya nada es lo mismo. Los vecinos ya no se movilizan. No existe alarma aparente. Los cabecillas del movimiento vecinal presentaron en el registro del Concello, un 27 de mayo de 1996, la friolera de 20.825 firmas de ciudadanos. Se habían sumado a la campaña «Samil é de todos». Manuel Pérez y su concejal de Urbanismo, Gil Sotres, se acongojaron. Y en la prensa corrían ríos de tinta, más cargados que el Lagares. El gobierno vigués intentó suavizar el proyecto, proponiendo retrasar las viviendas cincuenta metros más y aumentando las zonas verdes, pero ni por esas. Turismo El equipo redactor del nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) de Vigo hace ahora una exposición muy motivada. Consultora Galega dice que la expansión de la ciudad hacia el oeste es un hecho y que negar las potencialidades turísticas de su gran playa sería poco menos que una estupidez. De ahí que las parcelas para vivienda unifamiliar pasen a la historia. Ahora se permitirán bloques abiertos, muchos más hoteles y bajos comerciales. «El arenal más importante, además de adecuarse para uso y disfrute de la ciudadanía, constituye en sí mismo un importantísimo recurso económico -turístico- que Vigo no se puede permitir rechazar con la apropiación privativa de uso residencial», sostienen los redactores del plan. Es decir, las viviendas unifamiliares las disfrutan unos cuantos y «no generan apenas valor añadido para el conjunto de la ciudad». ¿Todos de acuerdo ahora?