Reportaje | Una regata histórica en el Club de Yates Don Juan Carlos dejó el municipio baionés tras participar y ganar la que ha sido una de las mejores pruebas de vela del circuito nacional
08 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Baiona se despidió el domingo pasado del Rey Don Juan Carlos esperando que el próximo año vuelva a animarse a participar con el Heredero de la Corona en la que será la décimo novena edición del Trofeo Príncipe de Asturias. Vino por tercer año consecutivo, por lo que es de esperar que su presencia en la regata más emblemática del Monte Real se convierta ya en una tradición anual. Eso no sería posible si no fuera por el cariño y la profesionalidad con que lo han recibido tanto en el Parador de Baiona, donde se alojó en sus dos últimas visitas, como en el club náutico, que es todo un referente en el mundo de la vela y un ejemplo en cuanto a la organización de pruebas de alta competición. Don Juan Carlos adora Baiona y de eso dejó constancia en la entrega de premios de la Copa Rólex. En el momento en el que Gaspar Rosetti le agradeció por haber acudido un año más a este «incomparable marco», el Rey, corrigiéndole, le dijo que «de incomparable nada, este es un lugar único». El Monte Real ha recibido una vez más a un monarca muy cercano que en más de una ocasión se salió del camino marcado por sus fuertes medidas de seguridad para hacerse fotografías, acercarse a los niños y compartir con los buenos amigos que tiene por estos lares. Emotivo Uno de los momentos más emotivos fue la cena que le ofrecieron los miembros de la junta directiva el pasado sábado, en la que compartió una animada velada con el presidente de la entidad, Rafael Olmedo Limeses. El día anterior, la dirección del club obsequió al Príncipe Felipe con una placa de plata que contenía una pequeña reproducción del primer «Aifos» con el que compitió en el trofeo que lleva su nombre en el año 86. A buen seguro que Don Juan Carlos se llevará un excelente recuerdo de los últimos días que ha vivido a bordo del «Bribón» en el campo de regatas de la ría de Vigo. El gerente del club, Carlos Moreno, no podía ayer estar más satisfecho. «Todo se alió para que fuera un trofeo perfecto», dijo.