Misterioso agosto en el Concello

VIGO

Reportaje La concejala de Personal asegura que sólo el 30% de la plantilla está de vaciones, pese al fantasmal aspecto de la casa consistorial. ¿Estamos ante un «Expediente X»?

22 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Quien haya visitado el Concello estos días sabrá que los pasillos, despachos y oficinas de la casa consistorial presentan un aspecto cuasi perfecto. No hay colas en el registro. En la cafetería te sirven al instante. Los pocos concejales que hacen guardia son dialogantes... Cualquiera pensaría que la cosa obecede a que apenas hay funcionarios trabajando, pero no. La concejala de Personal, María Luisa Graña, asegura que sólo el 30% de la plantilla municipal está de vacaciones y que las bajas no superan en estos momentos el 6%. Si los datos son reales, tendrían que estar dando el callo cerca de mil trabajadores. La incredulidad embarga a cualquier observador imparcial. ¡Imposible! ¿Le habrán colado los sindicatos a la edil su primer Expediente X? «Las cifras reflejan la verdad, aunque no lo parezca. Es cierto que hay menos personal en las oficinas, pero hay que tener en cuenta que en agosto funcionan a tope departamentos relacionados con trabajos de calle y locales exteriores, como el cuerpo de bomberos, la policía y todo lo relacionado con fiestas, deportes, turismo, obras...», explica Graña. Habrá que creerlo: lo dice alguien que se ha ganado fama de rigurosa en su trabajo. ¡Chapeau por la plantilla del Ayuntamiento vigués! Tiene que ser cierto que hacen su trabajo de un modo callado e inexplicablemente eficaz. Hay que frotarse los ojos más de una vez para verlo. En la alcaldía no está ni Ventura Pérez Mariño ni tres de sus cuatro administrativas. En secretaría faltan cuatro de los siete adscritos. En la octava planta no se encuentra ni un solo concejal de la oposición. En la novena, el departamento de Relaciones Públicas está compuesto por una chica en prácticas. Hay una persona atendiendo en Fiestas. Vías y Obras es un desierto. Trabajo político Únicamente seis de los veintisiete concejales de la corporación municipal están en sus puestos. Si el 64% de los curritos están al pie del cañón, conviene desvelar que sólo el 22% de los políticos han tenido la deferencia de acompañarles en la ardua tarea de este caluroso agosto. «Mira, eu o único que te podo dicir é que estaba a primeiriña hora da mañá visitando o parque de Limpeza e as obras de Portanet e Castrelos», dice Amador Fernández. Es uno de los dos ediles del BNG que no han pegado la espantada. Al otro, Santiago Domínguez, titular de Cultura, también apura las horas: prepara el concierto que Manu Chao ofrecerá en Castrelos dentro de tres días, se reúne con técnicos y asesores de su concejalía y atiende visitas de todo tipo de colectivos. En el PSOE, además de María Luisa Graña, han combatido el termómetro en el Concello durante los últimos días Xulio Calviño, María Xosé Porteiro y Mauricio Ruíz. El primero lo mismo firma las ayudas para los comedores escolares que entrega trofeos de fútbol en Balaídos. La portavoz ya tiene bastante con los cheiros de la depuradora, el Celtiña y la canallesca. Y el edil de Urbanismo, que no para de recibir, tiene todo un plan general encima de la mesa. Graña, además de corroborar lo mucho que trabajan quienes trabajan en agosto, aprovecha para recomendar a los ciudadanos que utilicen la web del Concello (www.vigo.org). Es posible consultar expedientes, bases, padrones... Cada vez habrá más funcionarios virtuales. No es broma.