Híbridos y puros

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

28 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

UN AMABLE lector me recrimina por mi anterior columna y me pregunta si no me doy cuenta de que «nos están obligando a hacernos todos americanos». El lector parece compartir la difundida tesis de que el mundo marcha hacia una uniformización cultural bajo patrón USA. Pero lo que yo veo es que, junto a esa tendencia, hay otras que pintan un cuadro más complejo. Que hay hamburgueserías urbi et orbe y el inglés se ha convertido en lingua franca, es indudable. Pero tambien lo es que en Occidente la gente come sushi, se hace Hare Krishna o se peina a lo rastafari, por mencionar unos detalles. La influencia de «otras culturas» en Occidente va in crescendo, lo que me alegra, siempre sobre la base de la libertad individual, que nos permite alejarnos, si queremos, de la «singularidad étnica», la cual nos aboca a la repetición del estereotipo. Cuando estuve en Japón años ha, me decepcionó un pelo que la gente no vistiera kimono y las casitas no fueran de papel de arroz. Pero los japoneses, con buen sentido, habían decidido adoptar ciertas costumbres nuestras y mantener otras suyas: montarse un «híbrido», que es lo enriquecedor e interesante para una cultura, frente a la esterilidad de lo «puro». ¿Qué nos obligan? ¿Quiénes? Esa idea de un poder en las sombras que a todos nos controla me da un poco de risa. Tal vez no debería. Se dijo que eran los judíos y la broma acabó en el Holocausto. Pero me ha asombrado siempre que mucha gente instruída crea, pues creencia es o superstición, que somos meros títeres o que lo son todos menos ellos. Pienso más bien que los que se «americanizan» lo hacen porque les va ese rollo. Otros se «asiatizan» o «africanizan» por la misma razón. Y no veo forma de reprochárselo, como tampoco, y ya me gustaría, a los que se «futbolizan». closadafernandez@yahoo.es