El veterano concejal fue incinerado en Vigomemorial a las seis de la tarde Asistieron numerosos funcionarios locales y ediles de las últimas corporaciones
23 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?gustín Arca recibió ayer un sentido homenaje de la multitud de personas que se dió cita a media tarde en el tanatorio de Vigomemorial. Su dilatada carrera política municipal propició la presencia de concejales de las últimas décadas, de una nutrida representación de funcionarios municipales y de personas de toda condición, entre ellas dirigentes sindicales, del movimiento vecinal y de diversas entidades sociales. El fallecimiento de Arca el pasado domingo, cuando se cumplían cuatro semanas de las recientes elecciones municipales, sorprendió a la mayoría pese a su reciente hospitalización. En los últimos se pensaba que había mejorado y de hecho el pasado día 14 pudo presidir la sesión constitutiva de la actual corporación. Era el concejal de mayor edad, 77 años, y fue el encargado de entregar el bastón de mando al actual alcalde. Ventura Pérez Mariño acudió ayer tarde al tanatorio y allí estuvo la práctica totalidad de la corporación municipal, incluidos Manuel Soto, Corina Porro, José Manuel Figueroa, Olaia Fernández Davila, Amador Fernández, Santiago Domínguez o Miguel Barros. Pero la presencia política iba mucho más allá. Hasta el recinto de Puxeiros acudieron ex como Víctor Moro, Francisco Santomé, Carmen Avendaño, José Torea, Manuel Alvite o José Lago. También estaban compañeros de su candidatura, entre ellos Julio Alonso, a quien le corresponderá sustituirle en la corporación. Manel Fernández (Comisiones Obreras), Santos Héctor (UGT), un grupo de bomberos en traje de faena y representantes del movimiento vecinal acudieron igualmente. Banderas a media asta Por la mañana la comisión municipal de gobierno, que se reunía por primera vez, acordó por unanimidad transmitir a su familia su más sincera condolencia «recoñocendo a inestimable dedicación e traballo que durante a súa época con responsabilidades en funcións públicas municipais fixo a favor da cidade». Como muestra de pesar el gobierno local ordenó que las banderas de los edificios municipales ondeen a media asta durante tres días.