PERISCOPIO
18 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Eso dice la sabiduría popular. Y en el caso del tercer Pérez inquilino del despacho de la primera planta del Concello, parece que puede ir camino de convertirse en realidad. Eso es al menos lo que se comenta entre los funcionarios y las personas que le han tratado en su nuevo cargo. Tanto es así, que hay quien ya empiezan a apodarle Buenaventura , tal es el deseo de que en Vigo el Concello funcione con normalidad por una vez. Pero ese optimismo que se respira en el Consistorio no es tanto por lo que haya hecho o prometido el alcalde, como por el nuevo talante de diálogo, seriedad, consenso y ganas de trabajar en el que coinciden la mayoría que se está empezando a percibir y que está generando un ambiente de expectativa y de confianza. Sus propios aliados coinciden con la oposición en que este clima que se está produciendo y que se traslada a la opinión pública, no es bueno para sus intereses políticos. Ya se levantan voces que dicen que si Mariño continúa en la misma tónica durante los teóricos cien días de cortesía, se hará muy fuerte y eso no les interesa. Algunos, por ejemplo ya han pasado al ataque con el asunto do galego . Si éste es el único punto débil que le achacan, podemos tener alcalde para rato. Al final el vigués lo quiere es que se le hable claro, independientemente del idioma. Y por hablar que no quede. Mariño parece no querer perder ni una oportunidad. Ayer tocó reunión de alcades en Oporto y por eso de camino telefoneó al regidor de Santiago para tratar de coincidir en un área de servicio de la autopista a la hora de comer. Bugallo aceptó y sobre la mesa ambos ediles trataron temas en común.